Absuelto Ángel Hernández después de retirar la Fiscalía la acusación por la Ley de Eutanasia

La Voz REDACCIÓN

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María José Carrasco junto a su marido, Ángel Hernández
María José Carrasco junto a su marido, Ángel Hernández DMD

La sentencia absolutoria, contra la que cabe recurso ante la Audiencia Provincial de Madrid, hace que queden sin efecto las medidas cautelares que se acordaron durante la instrucción de la causa

06 jul 2021 . Actualizado a las 18:45 h.

El Juzgado de lo Penal número 34 de Madrid ha absuelto a Ángel Hernández, el hombre que en 2019 ayudó a morir a su esposa enferma terminal de esclerosis múltiple, María José Carrasco, después de que la Fiscalía retirase su acusación tras entrar en vigor la Ley de Eutanasia.

El pasado 30 de junio, a falta de que se fijara fecha para el juicio, la Fiscalía retiró la acusación contra Ángel Hernández, para el que pedía seis meses de cárcel por cooperación al suicidio, en aplicación retroactiva de la modificación del Código Penal introducida por la ley de regulación de la eutanasia. Se estimó que Hernández se encuentra en un supuesto legalmente autorizado. «Al haberse retirado la única acusación personada en las actuaciones, de acuerdo con la doctrina, procede dictar sentencia absolutoria respecto del acusado, con todos los pronunciamientos favorables», señala la resolución, que absuelve a Ángel Hernández de un delito de cooperación al suicidio. La sentencia absolutoria, contra la que cabe recurso ante la Audiencia Provincial de Madrid, hace que queden sin efecto las medidas cautelares que se acordaron durante la instrucción de la causa.

Acaba así el proceso judicial que se inició el 3 de abril de 2019 tras la muerte de María José Carrasco en su domicilio madrileño en el que el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 5 de Madrid abrió juicio oral el 3 de noviembre de 2020 contra Hernández por delito de cooperación al suicidio.

Según relataba el escrito de la Fiscalía, Hernández cumplió el deseo «constante» que tenía Carrasco de acabar con su vida debido a la esclerosis múltiple que padecía desde 1989.

María José y Ángel estaban solos aquel día en la vivienda y este vertió en un vaso un medicamento, pentobarbital sódico, y se lo acercó a su mujer, que lo ingirió con una pajita. A los diez minutos falleció. La enferma tenía reconocimiento de una gran invalidez y necesitaba del apoyo de terceras personas para todas las actividades básicas de la vida diaria, por lo que su marido había pedido una reducción de jornada laborar para atenderla.

Desde 1999 el acusado «se dedicó en exclusiva al cuidado de su mujer» y realizó una «fuerte» inversión económica para reformar y acondicionar su vivienda con objeto de eliminar las barreras arquitectónicas e, incluso, instaló un equipo medicinal en el domicilio. La Fiscalía, subrayaba en su escrito que desde 2007 Ángel Hernández había solicitado reiteradamente ayuda para el cuidado de María José y una plaza en residencia, pero no se lo dieron.

Por consiguiente, ambos contactaron con la asociación «Derecho a Morir Dignamente», donde recibieron asesoramiento. Antes de 2018 la enferma «que aun podía usar sus manos», compró a través de Internet un frasco de 100 mililitros de pentobarbital sódico y una vez recibido, «lo guardaron en el domicilio por si en un momento dado tenían que usarlo».

Carrasco hizo un testamento de últimas voluntades, en el que manifestaba de forma expresa que rechazaba su alimentación por vía artificial (sonda nasogástrica o gastrostomía percutánea). Finalmente su marido consensuó con ella la forma en que la ayudaría a morir. Una vez ingerido el medicamento letal, el acusado llamó a emergencias para contar lo que había ocurrido, confesó lo ocurrido a la Policía y aportó en el juzgado toda la documentación y vídeos que explicaban su historia. De este modo Ángel cumplió el deseo «constante» que tenía de acabar con su vida debido a la esclerosis múltiple que padecía desde 1989.

La ley de regulación de la eutanasia entró en vigor el pasado 25 de junio, después de que el Congreso de los Diputados la aprobara el 18 de marzo con amplia mayoría y la oposición de PP y Vox. Desde ese día las personas con una enfermedad grave e incurable y que padezcan un sufrimiento «constante e intolerable» pueden solicitar ayuda médica para morir.