Los Juegos Olímpicos y la pandemia desgastan a Suga al frente del Gobierno japonés

María Puerto PEKÍN / E. LA VOZ

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El primer ministro japonés,Yoshihide Suga, se inclina durante la rueda de prensa ofrecida el pasado jueves, en la que anunció el estado de emergencia en Tokio y que los Juegos Olímpicos se celebrarán sin público en las gradas
El primer ministro japonés,Yoshihide Suga, se inclina durante la rueda de prensa ofrecida el pasado jueves, en la que anunció el estado de emergencia en Tokio y que los Juegos Olímpicos se celebrarán sin público en las gradas POOL

El primer ministro...

10 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

A dos semanas del inicio de los Juegos Olímpicos de Tokio, los japoneses siguen sin entusiasmarse con el evento y el aumento de casos de covid-19 en el área de Tokio ha obligado a celebrarlos sin público.

El Gobierno japonés acusa el desgaste provocado por la organización de los Juegos, la expansión de la epidemia y la escasez de vacunas. El primer ministro, Yoshihide Suga, confiaba en la vacunación para calmar los ánimos y celebrar unos Juegos Olímpicos sin riesgo sanitario. Pero problemas logísticos y de suministros ralentizan la campaña de inmunización añadiendo presión al Ejecutivo.

El resultado de las elecciones locales en la Asamblea Metropolitana de Tokio, celebradas el 4 de julio, ha dado una seria advertencia al Gobierno. El Partido Liberal Demócrata (PLD) del primer ministro Suga no consiguió la mayoría absoluta a la que aspiraba. Aunque ha sido la fuerza más votada, no alcanzan la deseada mayoría para controlar la Cámara ni sumando a su tradicional socio, el budista Komeito.

El recuento de votos se aleja de las previsiones. El objetivo, que las encuestas daban como seguro, era arrebatarle limpiamente la mayoría al partido regional Tomin First (Tokiotas Primero) ya que su líder y hasta ahora gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, no se presentaba.

Desde el PLD no se ha dudado en calificar de derrota los comicios. Y se han encendido las alarmas sobre lo que puede ocurrir en las elecciones generales previstas para octubre. El partido de Suga ya acumula tres revolcones en elecciones parciales.

La celebración de las Olimpiadas sigue sin despertar adhesiones entre la opinión pública. Según las encuestas, el 85 % de la población japonesa teme que con los Juegos se disparen los contagios. Incluso asociaciones de médicos han pedido que se suspendan ante el riesgo sanitario. El Ejecutivo ha tenido que lidiar con el descontento diseñando unos Juegos con muchas restricciones y a última hora ha anunciado que no habrá espectadores, con la consiguiente pérdida de ingresos.

Impacto relativamente moderado

El miedo de la población contrasta con la relativa magnitud de la pandemia en Japón, en comparación con Occidente. Desde abril ha experimentado un repunte de la epidemia con nuevas olas, pero las estadísticas recogen unos 817.000 casos y el número de muertos ronda los 14.900, en una población de 126 millones de habitantes.

Es cierto que la epidemia se descontrola y se ha tenido que decretar un nuevo estado de emergencia en el área de Tokio que durará hasta el 22 de agosto, incluyendo todo el período de los Juegos Olímpicos.

Las vacunas habían dado un respiro al Gobierno, que mejoró sus índices de aceptación. Se veían como la solución al problema sanitario y también como un impulso a la recuperación económica. Pero, aunque en algunos momentos se han llegado a suministrar un millón de dosis al día, el proceso va lento y solo poco más de una décima parte de la población llegará a las Olimpiadas vacunada.

La poca incidencia de la primera ola hizo que Japón tardara en aprobar las vacunas y empezara tarde a inmunizar a la población. El Gobierno se ha encontrado con problemas de suministro. Por ejemplo, a finales de junio, el número de dosis de vacunas suministradas por Moderna era de 13,7 millones, una cifra muy alejada de los 40 millones previstas. También ha habido problemas logísticos que han dejado desabastecidas algunas regiones provocando descontento.

Suga sustituyó a Shinzo Abe al frente del Gobierno en septiembre del 2020. Su futuro dependerá de que pueda capitalizar el éxito de los Juegos Olímpicos y que lleguen con regularidad las vacunas. Si se disparan los casos de covid-19 es muy posible que sea el mismo partido el que busque un candidato alternativo.