Ciudadanos afronta su convención con el reto de reinventarse para evitar su desaparición

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La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, en una sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados.
La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, en una sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. E. PARRA

Arrimadas trata de rearmar ideológicamente a un partido en caída libre que hace solo tres años era la primera fuerza de España en las encuestas

17 jul 2021 . Actualizado a las 10:08 h.

Ciudadanos, fundado en el año 2006 como partido de ámbito exclusivamente catalán, y que llegó a ser la primera fuerza política de España en algunas encuestas publicadas en el 2018, celebra este fin de semana la convención más decisiva desde su nacimiento como fuerza política. A partir del batacazo sufrido en las últimas elecciones generales de noviembre del 2019, en las que perdió 47 de los 57 diputados que había obtenido en los fallidos comicios de abril de ese mismo año, el partido atraviesa una crisis que parece no tener suelo por ahora. La dimisión de su fundador, Albert Rivera, que no acudirá a la convención, y su sustitución por Inés Arrimadas no frenaron la sangría de votos, agravada por su oscilante apoyo a la derecha y a la izquierda, que acabó en el terremoto político originado con la moción de censura que presentó en Murcia contra el Gobierno regional del que formaba parte junto al PP.

Desde este sábado, en una convención con un modesto aforo de 300 personas que supone un todo o nada para evitar su desaparición, Ciudadanos trata de reinventarse como un partido con vocación digital, centrista y liberal, pero que abraza también la causa de la ecología. El objetivo es marcar un perfil político propio y desligarse de cualquier vinculación con la izquierda o la derecha. Aunque en su origen fue esencialmente antinacionalista, Ciudadanos amplía ese espectro para presentarse como una fuerza que defiende los «valores constitucionales» y actúa como «cortafuegos frente a los populismos y los nacionalismos». La fuga masiva de cuadros al PP tras el fiasco de Murcia devaluó el liderazgo de Arrimadas, que, además de a la reinvención, se enfrenta a un sector de dirigentes críticos como Luis Garicano, que protagonizará un debate con ella en la convención.