El centro de Europa comienza el recuento de daños de las peores crecidas en décadas
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Los muertos son, al menos, 157 mientras se busca aún a decenas de desaparecidos
18 jul 2021 . Actualizado a las 10:45 h.Este sábado era día de despertar de la pesadilla y empezar a evaluar los daños que han ocasionado las fuertes inundaciones de los últimos días. Alemania y Bélgica comenzaron a limpiar las zonas desoladas mientras el número de víctimas continuaba ascendiendo. Al menos 157 personas han fallecido y se espera que la cifra aumente, pues aún hay decenas de desaparecidos. Los servicios de rescate se afanan por localizarlos, lo que podría demorar días o incluso semanas.
Alemania fue el país más afectado: suma 133 muertos y la mayor parte de los daños materiales. El tiempo mejoró ayer y eso permitió que los habitantes que tuvieron que salir huyendo de sus casas para refugiarse de la fuerza de las aguas pudieran poco a poco regresar a sus hogares.
El panorama es desolador en algunas zonas del estado federado de Renania Palatinado: casas semidestruidas, muros arrancados de cuajo por la fuerza de la corriente, árboles derrumbados, vehículos arrastrados por el agua, carreteras y puentes hundidos o suministro eléctrico cortado. En estas regiones del oeste de Alemania, por las que discurre el Rin, las inundaciones se debieron sobre todo a ríos pequeños, que salieron de su cauce debido a las intensas lluvias e invadieron zonas habitadas.
La tormenta perfecta
La catástrofe fue una conjunción de factores que dieron lugar a una tormenta perfecta. Meteorólogos hablan de masas de aire, cargadas de abundante agua, que quedaron bloqueadas en altitud debido a las frías temperaturas. Durante cuatro días quedaron estancadas en la región, descargando sin parar. A esto se añade que numerosas casas de la zona estaban construidas en áreas parcialmente inundables y por tanto no aptas para la edificación.
«El Rin está acostumbrado a las inundaciones, el mayor problema son los pequeños ríos, los afluentes», destacó el presidente de la región alemana de Renania del Norte Westfalia, Armin Laschet. «Los ríos grandes son más lentos y anchos, el agua sube más despacio y tenemos más tiempo para prepararnos, a diferencia de los pequeños», afirmó la hidróloga de la Universidad de Potsdam Kai Schröter a la agencia AFP.
Algunos medios alemanes y expertos cuestionan además la falta de preparación de las autoridades, que no habrían alertado a la población con suficiente antelación ni habrían dispuesto suficientes preparativos.
Decenas de muertos fueron encontrados en sus sótanos, lo que indica que parte de la población subestimó el peligro. «Muchos no respetaron dos reglas básicas durante las fuertes lluvias: evitar los sótanos donde entra el agua, y cortar inmediatamente la electricidad», dijo al diario Bild Armin Schuster, presidente de la BBK, organismo público especializado en catástrofes naturales.
En Bélgica las inundaciones podrían ser «las más catastróficas» nunca ocurridas, según dijo el primer ministro, Alexander De Croo. Conforme baja el nivel de las aguas, sube el número de fallecidos, que alcanza las 24 personas, según datos del centro de crisis. Las desapariciones se cuentan por decenas.
Las operaciones de rescate prácticamente han terminado en la provincia de Lieja y los esfuerzos se centran ahora en el rescate de animales y en operaciones técnicas. En la región de Valonia todavía hay problemas en la red eléctrica y en el suministro de agua en las provincias de Luxemburgo y de Namur. Las aguas han dejado tras de sí un escenario que tardará meses, si no años, en recuperar el aspecto previo a las riadas.