El Reino Unido pone fin a todas las restricciones pese al alza de los casos

Juan Francisco Alonso LONDRES / E. LA VOZ

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HANNAH MCKAY

Reabren los pubs sin necesidad de mascarilla ni distancia de seguridad

19 jul 2021 . Actualizado a las 09:07 h.

«¡Freedom!» (libertad). A partir de hoy los británicos podrán salir emulando al héroe escocés William Wallace, que el australiano Mel Gibson interpretó en la oscarizada Braveheart de 1995, pues el Gobierno de Boris Johnson pondrá fin al tercer confinamiento impuesto para frenar la pandemia del covid-19. El grueso de las restricciones sociales vigentes quedarán sin efecto, pese a que los contagios no paran de crecer y a que científicos de medio mundo afirman que la decisión supone un «peligro global».

Desde hoy los ciudadanos no deberán mantener dos metros de distancia en lugares públicos, las discotecas y clubes nocturnos reabrirán, las empresas pondrán comenzar a abandonar el teletrabajo y el uso de las mascarillas ya no será obligatorio. La resolución gubernamental parece estar sustentada más en el deseo de impulsar la incipiente reactivación de la economía que en el de proteger la salud pública. Al menos ese es el sabor de boca que dejó la intervención del flamante ministro de Salud, Sajid Javid, quien la semana pasada dijo en el Parlamento: «Creemos firmemente que este es el momento adecuado para poner a nuestra nación cerca de la vida normal que teníamos. A aquellos que dicen: “¿Por qué ahora?” yo les respondo: “Si no es ahora, ¿entonces cuándo?”. Nunca habrá un momento perfecto, porque simplemente no podemos erradicar este virus».

No obstante, datos como el número de infecciones, de hospitalizaciones y de muertes contradicen al funcionario. El sábado las autoridades reportaron que 54.674 personas habían dado positivo en coronavirus, que 740 habían sido ingresadas en centros de salud y que 41 habían fallecido. La cifra de infecciones se encuentra en niveles de enero pasado, mientras que los decesos registrados en los últimos siete días aumentaron hasta un 48 %. «Creemos que el Gobierno está embarcando al país en un peligroso y antiético experimento», escribieron unos 1.200 científicos de todo el mundo, en un artículo publicado a finales de la semana pasada en la prestigiosa revista médica The Lancet, en el cual pidieron al primer ministro que desista de sus planes.