Nik Storonsky, el milmillonario que aprendió la lección de Lehman Brothers

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Fundador del neobanco Revolut, este joven nacido en Moscú se ha convertido en el primer británico del área tecnológica en acumular una fortuna de más de mil millones de euros, según Forbes

08 ago 2021 . Actualizado a las 21:44 h.

El desmoronamiento de Lehman Brothers abrió el camino a una gigantesca crisis financiera que hizo temblar los cimientos económicos del mundo. Fue, en cierto modo, una especie de 11-S de las finanzas, con los empleados saliendo de las oficinas con sus cajas, desorientados, aterrorizados, sin rumbo conocido. Aquel estrepitoso derrumbe, ocurrido el 15 de septiembre del 2008, arrastró a la banca y provocó la muerte de miles y miles de empresas a lo largo y ancho del mundo, y dejó grietas aún todavía visibles. Por aquel entonces, en las oficinas de la firma en Londres, trabajaba un físico ruso nacionalizado británico, de 24 años, que había llegado a la capital poco antes, mucho más seducido por el dinero que por la ciencia. Como muchos otros. Eran los tiempos de la burbuja financiera, del esplendor de la City, donde chavales trajeados ganaban millones al año con sus bonus, con sus operaciones de derivados, empaquetando con un lazo no sabe qué y moviéndolo a diestro y siniestro.

El final de aquella fiesta lo recuerda muy bien Nik Storonsky (Moscú, 1984), que llegó a perder en un solo día 5 millones de dólares, en apenas segundos. Una cantidad desorbitada de dinero. «Creí que me iban a cortar la cabeza, pero no pasó nada», reconocía recientemente con una sonrisa en una entrevista al diario Expansión. Hoy es el primer británico del área tecnológica que acumula una fortuna de más de mil millones de euros, según Forbes, gracias a Revolut, una startup del sector fintech, convertida en la actualidad en un neobanco, una entidad cien por cien digital que nació con el objetivo de abaratar y facilitar las operaciones de intercambio de divisas. Cuenta Nik Storonsky que del estallido de la burbuja financiera aprendió muchas cosas, como nuevos métodos para gestionar el riesgo y, sobre todo, cómo corregir los vicios de las grandes organizaciones, en las que según su criterio no siempre se promociona el talento. «Quienes están arriba no son siempre buenos productores, son muy buenos hablando y en politiqueo, haciendo pasillos, pero no crean nada, no hay valor», asegura Storonsky.

El ruso nacionalizado británico fundó Revolut junto a un socio, Vlad Yatsenko, un ucraniano que trabajaba en el área tecnológica de Deustche Bank. Aunque la empresa nació en el área del intercambio de divisas, la idea tuvo que ir evolucionando, por las altas comisiones que le cobraban. La entidad no opera con sucursales ni con cajeros y funciona como un banco: todos sus servicios se basan en una aplicación para el móvil que da acceso a una cuenta corriente y a una tarjeta de débito. La empresa tiene ya en España 80.000 clientes. Revolut no ha cerrado todavía un ejercicio fiscal en positivo, pero Storonsky defiende la solidez de las cuentas de la entidad. Su compañía ha recibido críticas por las interminables jornadas de trabajo y por las dificultades de sus empleados para conciliar, lo que el fundador atribuye a la idiosincrasia de una startup.