Los psicólogos advierten de los peligros de no desconectar de la tecnología
08 ago 2021 . Actualizado a las 09:56 h.Las nuevas tecnologías son cada vez más sagaces y complejas. Fueron creadas con el propósito de facilitar tareas, entretener y acompañar. Pero a medida que el espectro de funcionalidad de estos inventos se expande, también lo hacen los niveles de dependencia humana hacia ellos. Cada vez es más frecuente la aparición de trastornos derivados de (o potenciados por) una relación insalubre y obsesiva con el mundo digitales.
¿Se puede hablar de «adicción» a la tecnología?
José Ramón Ubierto, psicólogo clínico, profesor de la UOC y autor del libro Del padre al iPAD: Familias y redes en la era digital, opina que no. «Pensar en adicción no tiene sentido, no se puede juzgar la tecnología como si fuera una droga». Asegura que, a pesar de que es posible desarrollar una patología directamente derivada de un uso compulsivo de las redes sociales, el número de casos que llegan a este extremo es marginal, apenas rozando el 5 %.
Entonces, ¿no hay peligro?
Sí. Ubierto también señala que, aunque la posibilidad de desarrollar una patología grave es reducida, existen perjuicios tangibles en el uso excesivo de las herramientas digitales. «El problema es que existe un amor absorbente hacia el objeto tecnológico».
¿Qué hacer?
Según Ubierto, «no existe una receta infalible. Las redes sociales son una realidad, y una realidad es un lugar donde se vive». Sin embargo, sí que se pueden trazar unas directrices orientativas para prevenir problemas. «Lo fundamental es que los jóvenes respeten las horas de sueño. El uso de la tecnología ha aumentado el número de casos de insomnio entre niños y adolescentes».
¿Y los padres?
Eduardo Martínez Lanosa, también psicólogo clínico, recomienda que los padres «fomenten actividades alternativas para sus hijos, al margen de la tecnología». Admite que «cuanto antes se dé el contacto del niño con el aparato tecnológico, mayor será el riesgo». Sin embargo, también señala que «retrasar este contacto demasiado y de forma artificial puede ser igualmtente contraproducente». Por lo tanto, la clave para introducir lo tecnológico en la vida de los niños no es el cuándo sino el cómo.
¿Cómo identificar el problema?
Ubierto y Lanosa coinciden en que lo fundamental para paliar los efectos adversos del mundo digital es fomentar una educación más abierta, comprensiva y específica que ayude a las personas a gestionar sus emociones e impulsos cuando se relacionen con el entorno de las redes sociales y los gadgets tecnológicos. «Es fundamental que haya control y mediación. Si uno no se ve capaz de reducir el uso de estos aparatos, debe pedir ayuda y tomar medidas». Además, Lanosa apunta que es importante poder identificar estos problemas a tiempo para atajarlos de raíz. «Hay señales tempranas de alarma como la pérdida de sueño o la ansiedad que pueden ser indicadores».
¿«Trabajaciones»?
Cada vez es más difícil abstraerse del mundo. Dar un paso a un lado y relajarse sin estar pendiente, de una u otra forma, de las notificaciones del smartphone o la tablet, parece una actividad utópica y anacrónica. Ahora, el trabajo vive en el bolsillo. Acompaña en los viajes y a hacer la compra. El estrés y la presión están presentes incluso durante las vacaciones. Para muchos, desconectar de verdad no parece una opción realista.
¿Cómo desconectar?
Lanosa y Ubierto remarcan la importancia de no dejar que los aparatos dominen nuestra vida. Establecer espacios sagrados que estén totalmente libres de tecnología, aunque solo sea durante unas horas, puede ser un ejercicio muy provechoso. «A veces hay que tomar medidas radicales. Poner el móvil en modo avión o sacar la tarjeta SIM. Es importante desconectar de vez en cuando», dice Ubierto.