«Cada niño aprende a su manera»

andrea lago / a.u. FERROL / LA VOZ

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CARLOTA LÁZARO

Desde la academia 7+1 en Ferrol sostienen que la pedagogía y la educación deben ir de la mano para que se lleve a cabo un correcto desarrollo de los alumnos

29 ago 2021 . Actualizado a las 09:58 h.

Las academias de estudio no son un lugar al que en un principio se acuda por gusto, es más, muchos estudiantes de todas las edades rehúyen de tener que asistir. Aquellos alumnos que necesitan un refuerzo a mayores del colegio o el instituto llegan a pensar en esto como un castigo por no llegar a una nota, a unos estándares. En muchos centros solo se insiste con esa o esas asignaturas que se atragantan, sin analizar si hay algún problema más allá o que es lo que falla, pero este no es el caso de la academia 7+1, situada en Ferrol.

El pedagogo y profesor de ciencias José Juan García, junto a la profesora de lenguas y literatura Raquel García, han apostado por crear una academia en la que prime la inteligencia emocional, la motivación o la creatividad, y en la que no hay solo una forma de aprender.

Ya antes de la pandemia funcionaban con grupos reducidos que les permiten conocer muy bien al alumno y darle una atención adaptada a él. «Uno de los grandes problemas de la educación es que está estandarizada, olvidando que cada niño aprende a su manera. No se les fomenta la autonomía, ni la crítica, ni que experimenten, porque entonces sería mucho más difícil gestionar la educación y a los propios alumnos, además de que sería necesario cambiar muchas cosas como por ejemplo los alumnos por aula, la autonomía de los docente o la inmensa cantidad de contenidos», declara el pedagogo.

En esta academia los niños tienen tiempo a reflexionar sobre lo que les gusta y lo que se les da bien, para después poder ayudarlos y orientarlos hacia los posibles caminos que tienen o que tendrán. «Tenemos que fijarles objetivos y explicarles que las asignaturas son solo asignaturas, así ayudamos a que aumente su motivación, sus ganas de aprender y de experimentar, por lo menos cuando están aquí», explica Raquel. La filosofía de estas clases es que los niños aprendan y descubran sus talentos, por lo que no se limitan a repetir temario y ejercicios, se adaptan a las necesidades. Además también organizan talleres, actividades fuera de las aulas, manualidades o escuchan música en clase, con lo que pretenden fomentar la curiosidad y la crítica de los estudiantes, así como que encuentren lo que les gusta. «No sirve que se machaque con aquello que no sale, necesitan sentirse comprendidos y aprender, que como dijo Einstein, la educación no debería ser más que el entrenamiento de la mente para pensar».