El volcán de La Palma genera un enorme terreno, daña mil inmuebles y sigue estable

Santiago Garrido Rial
Santiago Garrido LA PALMA | ENVIADO ESPECIAL

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La colad del volcán de la Palma, que llegó al mar, sigue avanzado
La colad del volcán de la Palma, que llegó al mar, sigue avanzado Ángel Medina | EFE

El viento aleja por ahora el peligro de las emanaciones tóxicas

01 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El volcán aún sin nombre de La Palma tiene un parte médico diario que, como el de los pacientes graves, se va renovando cada día. En dos vertientes: la vecinal, tema común en cualquier calle o terraza, y la de los numerosos expertos (sismólogos, vulcanólogos, geólogos, oceanógrafos, ingenieros de varias especialidades...) que cada pocas horas ofrecen los datos que van obteniendo, centrados en los últimos días en el nuevo y gran terreno ganado al mar, que ya está cerca de las veinte hectáreas. Para ver su morfología final habrá que esperar a que el volcán se apague.

La radiografía vecinal, la de la calle, es la de mirar constantemente para las dos grandes nubes y fumarolas formadas, la de El Paso del volcán y la del choque de la lava con el mar en Tazacorte. Y escuchar el sonido de la erupción, constante, que ya forma parte del paisaje sonoro de esta parte del centro oeste (tirando al sur) de la isla. Y apartarse de la lluvia de ceniza, que puede aparecer en cualquier momento. Lluvia de verdad, de la que hay que protegerse, la que hace ruido al caer y busca cualquier rendija incluso de la ropa para protegerse. O la casi psicosis del olor a azufre: alguien al lado puede estar diciendo que nota ese olor, y el compañero no percibirlo, como pasaba ayer a mediodía en una terraza de una plaza de Tazacorte.

Los datos técnicos varían constantemente. Ayer, las edificaciones dañadas bordeaban ya el millar en el duodécimo día del flujo de lava. Cuando aumenta el caudal, busca o toca algunos inmuebles próximos, de ahí que la cifra nunca haya dejado de crecer, pese a la estabilización de las erupciones y el aprovechamiento de un camino lavático (338 hectáreas) que finalmente optó por bordear la montaña de Todoque por su parte sur, antes de caer a la playa.

Las autoridades, a través de la rueda de prensa del Pevolca (el plan de emergencias volcánicas), pedía extremar las precauciones. La calidad del aire de momento es buena, salvo algunos episodios altos próximos a la cascada de fuego, pero los núcleos más próximos están confinados o evacuados. Los vientos alisios, que en La Palma llaman «la brisa», empujará la nube negra y la nube blanca hacia el Oeste, en dirección (orientativamente) a América. Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, dijo que esos alisios soplarán fuertes y en niveles bajos al menos hasta el fin de semana, de manera que «irán dispersando las emisiones hacia el oeste y noroeste».

Las terrazas de Tazacorte estaban con buena ocupación, y allí donde es menor que antes se debe, como comentó un camarero de un bar situado sobre una platanera, a que ha bajado la afluencia de visitantes. Preocupa bastante en Tazacorte el mar por no poder ir a pescar a la zona próxima (dos millas de exclusión). Y en buena parte del sur, el problema para regar y cortar las piñas de plátanos, obligando a los productores a dar vueltas de horas que antes duraban minutos por las carreteras cortadas. Cerca de Fuencaliente, además, en el sur de la isla, la sismicidad es relativamente intensa, aunque de momento a gran profundidad y no suele pasar de los tres grados. Las ayudas, con un plan de rescate que incluirá otro de empleo y bonificaciones en impuestos, llegarán pronto, con una oficina única para tramitarlas, y queda mucho por hacer aún.