Pablo Casado cierra la convención con un baño de masas en Valencia y ya se ve en la Moncloa

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID | LA VOZ

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Pablo Casado, en la plaza de toros de Valencia
Pablo Casado, en la plaza de toros de Valencia Manuel Bruque | Efe

El presidente del PP anuncia una batería de medidas que aplicará cuando llegue al Gobierno que girarán en torno a tres ejes: «Institucionalidad, empleo y familia»

04 oct 2021 . Actualizado a las 10:57 h.

Pablo Casado se ve en La Moncloa. Con el viento favorable de los sondeos, el discurso del presidente del PP que sirvió de broche a la convención nacional del partido sonó a un programa de Gobierno con el que pretende ganar las próximas generales, previstas para el 2023, cuando expira la legislatura. Casado hizo un repaso por todas las reformas que implantará cuando llegue al Ejecutivo. Girarán en torno a tres ejes principales: «Institucionalidad, empleo y familia» y que le servirán para «resetear España y poner nuestro país de nuevo en marcha». 

En el primer bloque destacó la «despolitización del CNI, RTVE y el Consejo de Estado», la revisión de leyes que afecten a «la convocatoria de referendos, rebelión sin violencia o indultos por secesión». «Recuperaremos competencia sobre prisiones en Cataluña y el País Vasco», advirtió Casado, quien garantizó que cuando gobiernen «traeremos a Puigdemont ante el Supremo, aunque tengamos que viajar al último país de Europa. ¡Ya está bien de impunidad con los golpistas!», exclamó. En el segundo bloque de reformas, Casado destacó que rebajará el precio de la luz: «No se trata de planchar de noche, sino de cambiar de Gobierno, queridos amigos». Y en el tercer apartado, el relativo a la familia, prometió «poner todos los recursos posibles en políticas de maternidad y conciliación» con una batería de medidas entre las que destacó la «educación gratuita de cero a tres años». 

Con la energía positiva aportada por los sondeos, Casado organizó esta convención para presentarse como alternativa real en el Gobierno. La gira empezó bien el lunes en Santiago de Compostela, en donde Rajoy y Feijoo arroparon al presidente del partido, pero comenzó a torcerse con el avance de la semana, con una nueva condena a Sarkozy a las pocas horas de haber mostrado su apoyo a Casado, con unas desafortunadas palabras de Vargas Llosa o incluso con críticas desde dentro de su propio partido por el poco protagonismo femenino en la convención. A todo esto, había que sumar el barullo creado por el enfrentamiento entre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y la dirección nacional. Pero fue precisamente este punto el que sirvió al PP para empezar a corregir otra vez el rumbo, ya que la dirigente madrileña ofreció ayer la paz, mostrando su apoyo a Casado para asaltar la Moncloa. Y este domingo, que estaba reservado para que el líder pusiera el broche, los populares se dieron un auténtico baño de masas, con un llenazo en la plaza de toros de Valencia, que al igual que la de Pontevedra, es un sitio fetiche para los conservadores. Más de 9.000 simpatizantes abarrotaron el coso valenciano. Al menos otros 3.000 se tuvieron que quedar fuera por problemas de aforo.