Johnson admite que sabía que el Reino Unido sufriría una crisis de abastecimiento y dice que puede llegar a Navidades
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El premier atribuyó la falta de camioneros a las políticas fallidas de los empresarios y rechazó que la solución sea abrirle, otra vez, las puertas a la inmigración
04 oct 2021 . Actualizado a las 09:35 h.La escasez de alimentos, medicinas, materiales de construcción y ahora de combustibles que padece el Reino Unido por falta de camioneros y otros trabajadores habrá cogido por sorpresa a muchos en el país, pero no a Boris Johnson, quien admitió que desde «hace mucho tiempo» sabía que esto ocurriría. Pese a la confesión, el premier negó cualquier responsabilidad y culpó a los empresarios, de quienes dijo que prefirieron confiar en mano de obra extranjera barata que ofrecer sueldos atractivos a los británicos.
«Sabemos de la escasez de transportistas desde mucho, mucho tiempo», dijo este domingo en una entrevista en la BBC, con motivo del inicio del congreso anual del Partido Conservador, que se desarrollará esta semana en Manchester. «Tuvimos durante décadas un sistema en el cual la industria del transporte (...) no invertía en las paradas de camiones, no mejoraba las condiciones ni los salarios, porque confiaba en trabajadores extranjeros que estaban dispuestos a venir, en gran parte de países en vías de adhesión [a la UE], para hacer ese trabajo en esas condiciones», denunció.
Tras admitir que los problemas de abastecimiento podrían llegar hasta Navidades, Johnson descartó que vaya a flexibilizar las normas migratorias posbrexit. Esto, a pesar de que reconoció que la salida de la UE y el fin de la libre circulación de personas ha jugado un gran papel en la actual crisis. «Cuando la gente votó por el cambio en el 2016 [en referencia al brexit] y cuando la gente volvió a votar por el cambio en el 2019 [su elección], votaron por el fin de un modelo económico roto que dependía de los bajos salarios, de trabajadores no cualificados y de baja productividad. Nos estamos alejando de eso y eso requiere un período de ajuste, pero es lo que el país necesita», zanjó.
Los tories llegan a su congreso con serias preocupaciones por su futuro. La actual escasez de carburantes no podía ser más inoportuna, pues no solo está agravando los problemas de distribución que el país viene atravesando desde hace semanas, sino que se produce poco después de que el premier rompiera su promesa electoral de no subir los impuestos, para así conseguir fondos adicionales para la sanidad pública. Todo esto ha pasado factura a los conservadores en la opinión pública. La mayoría de las encuestas muestran un cierre de la brecha con sus rivales laboristas y algunas incluso ya colocan a los últimos con una ligera ventaja en la intención de voto.
«Tenemos que demostrar a quienes nos votaron en el 2019 que cumplimos nuestra palabra», dijo Oliver Dowden, presidente de los tories, a una emisora de radio.