María Belén Vázquez Gómez: «En el embarazo se supone que tienes que estar feliz; por eso si están deprimidas, lo ocultan»
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Esta matrona recibirá el Premio de Psicología Rafael Burgaleta por una investigación sobre la depresión durante el embarazo
20 oct 2021 . Actualizado a las 09:04 h.La matrona del hospital de Verín María Belén Vázquez Gómez (Ourense, 1981), recibirá este jueves el Premio de Psicología Rafael Burgaleta, que otorga el Colegio de la Psicología de Madrid, por un trabajo sobre la depresión durante el embarazo y los perfiles de las mujeres gestantes con más riesgo de padecer este problema de salud. El trabajo premiado, que realizó junto a la profesora de la Universidad de Santiago de Compostela, María del Carmen Mínguez Varela, es consecuencia de la investigación que realizó para preparar su tesis doctoral en Psicología.
-¿Por qué se decidió a abordar este tema?
-En principio, al ser matrona y psicóloga, quería hacer la tesis sobre algo que uniera los dos campos y este es un aspecto sobre el que hay muy poco publicado. La depresión posparto se ha trabajado más, pero no tanto en qué pasa con esa patología durante el embarazo. De hecho había buscado en varias universidades y nadie investigaba la unión de estas dos facetas, y justo en Santiago me encontré con la profesora Carmen Mínguez que sí tenía entre sus líneas de trabajo la de la depresión en el embarazo.
-¿Cuál cree que es la razón de esa falta de interés en este problema de salud?
-Quizá porque se le da menos importancia. Las mujeres, por el hecho de serlo, por factores hormonales, psicológicos y culturales, tenemos el doble de riesgo de padecer depresión que los hombres. Y ese riesgo aumenta durante el período reproductivo, especialmente el embarazo y el posparto. Muchas mujeres debutan por primera vez en un episodio depresivo en esos momentos. La depresión posparto, aunque es más conocida y todo el mundo ha oído hablar de ella, sigue siendo un poco tabú y la manifiestan poco; pero durante el embarazo, nada. Y lo que sí vimos es que más de la mitad de las tenían esa depresión tras el parto, en realidad ya lo venían arrastrando desde el embarazo.
-¿Por qué no se diagnostica?
-Por un lado está el estigma propio de las enfermedades mentales y, por otro el condicionante social. Se supone que en la maternidad la mujer está en la mejor etapa de su vida, es lo que quería, lo que buscaba... No se admite lo contrario. En el embarazo se supone que tienes que estar feliz; por eso si están deprimidas, lo ocultan. La mujer no se atreve a manifestar que se encuentra mal o que tienen algún problema por dos razones: la propia culpa de sentirse así y el miedo al entorno. Si lo cuenta, normalmente lo banalizan diciéndoles que eso es porque tiene un mal día o por las hormonas que están revolucionadas. Ya se sabe que las hormonas nos lo solucionan todo, para bien y para mal.
-¿La matrona suele percibirlo, aunque la mujer no lo manifieste?
-Por norma general los pacientes se suelen abrir más con la enfermería que con los médicos, también porque estamos más tiempo con ellos. Por eso pasa que en el caso de las matronas es más fácil que nos demos cuenta de que algo no va bien, o incluso que ellas se animen a verbalizarlo con nosotras porque hablamos más con ellas, y no solo de aspectos puramente médicos o físicos. También es verdad que no es lo mismo trabajar como lo podemos hacer en Verín, que es un sitio más pequeño y en el que son poquitas y podemos dedicarles mucho tiempo, que en un centro de salud grande.
-¿A qué conclusiones llegaron?
-Que esas mujeres tienen un malestar psicológico importante porque en un porcentaje grande no es solo depresión, sino que ese problema aparece con otros trastornos, fundamentalmente ansiedad y estrés. En esa depresión influyen tanto factores sociales como psicológicos y los propios relacionados con el embarazo y el parto. Por ejemplo, en nuestro estudio dio como resultado que las más jóvenes tenían más riesgo; pero esto es muy cultural, porque en otros países es al revés, son las más mayores. En los casos de embarazos no deseados sube la posibilidad de desarrollar una depresión, pero curiosamente ese mayor riesgo aparece también en mujeres que se someten a tratamiento de fertilidad, algo que sorprende más porque uno piensa que no hay nada más buscado y deseado.
-¿Y por qué cree que se da esa circunstancia?
-Influyen muchas cosas. La presión a la que está sometida; a veces el deseo de ser madre no es igual de compartido por ambas partes de la pareja; y luego está el propio proceso de reproducción, que es muy duro. Y luego está que suele ser una situación tan buscada y que uno idealiza tanto, que luego uno se encuentra con la cruda realidad y puede tener ese bajón.