Italia eleva su nivel de alerta tras los disturbios del pasado día 9, provocados por neofascistas y grupos contrarios al pasaporte covid
28 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Francotiradores, una zona de máxima seguridad de 10 kilómetros, cierres de tráfico, prohibiciones de aparcamiento, bloqueos del espacio aéreo y escudo antidrones. Roma se prepara para acoger la cumbre del G20 este sábado y domingo con fuertes medidas de seguridad. Desde este miércoles, muchas calles del distrito EUR, donde se celebrará la cumbre, están ya cerradas al tráfico, con consecuencias en el ya caótico tráfico de la capital italiana. Los romanos afrontan los próximos días con cierta resignación. «Con la pandemia todo el mundo tiene miedo del transporte público, así que llevamos meses con incluso más coches de lo normal por la calle», dice Laura, empleada. «Es siempre tanto el caos que el G20 no podrá hacer mucha diferencia», añade.
El nivel de alerta es alto tras los disturbios del sábado 9 de octubre, cuando los participantes en una manifestación contra el pasaporte covid y un grupo de neofascistas destrozaron la sede nacional del sindicato CGIL. Es la primera vez que Roma acoge el G20, y los servicios de inteligencia y el Ministerio del Interior están trabajando a marchas forzadas. Este viernes, a las siete de la tarde, se activará la zona de máxima seguridad en torno al centro de conferencias que acogerá la cumbre, con prohibiciones de aparcamiento, cierres a todo tipo de tráfico, restricciones a los peatones y suspensión temporal de las paradas de metro cercanas. Además, la zona estará permanentemente vigilada por francotiradores y artificieros. Se desplegarán más de 2.000 agentes de las fuerzas del orden, así como personal adicional del Ejército.
Se está prestando especial atención a la llegada de grupos antiglobalización del extranjero y a la posibilidad de que sus protestas se fusionen con las de fuerzas neofascistas y de los pequeños pero ruidosos grupos que se oponen al pasaporte covid y a las vacunas. Las fuerzas de seguridad han aumentado la vigilancia de las redes sociales y los sitios web para interceptar a tiempo cualquier acción o protesta no autorizada. Según rumores recogidos por la prensa italiana, durante unas reuniones confidenciales, el primer ministro, Mario Draghi, definió la seguridad durante el G20 como una «apuesta que no se puede perder». En las últimas semanas, el Gobierno dirigido por el expresidente del BCE se ha visto presionado por el líder de la Liga, Matteo Salvini, y por Giorgia Meloni, líder del único partido en la oposición, Hermanos de Italia (extrema derecha).
Ambos han criticado duramente a la ministra del Interior, Luciana Lamorgese, a la que acusan de no haber sabido gestionar las protestas del 9 de octubre, cuando además del ataque a la sede del sindicato, se produjo el asalto a un hospital por parte de una treintena de manifestantes contrarios al pasaporte covid, que hirieron a cuatro personas entre policías y personal sanitario. Según otros rumores aparecidos en la prensa italiana, si la capital volviera a ser escenario de incidentes y enfrentamientos con los manifestantes durante el G20, la ministra, nombrada por el ex primer ministro Giuseppe Conte en septiembre del 2019, podría incluso verse obligada a dimitir.
Solo hay dos manifestaciones autorizadas durante la celebración del G20. Una es del movimiento Viernes por el Futuro, inspirado por la activista sueca Greta Thunberg, que desfilará el sábado 30 de octubre por el casco antiguo de la capital. La otra está organizada para ese mismo día por la asociación Libres Ciudadanos, que en las últimas semanas ha organizado manifestaciones contra el pasaporte covid y las vacunas en varias ciudades italianas.
El EUR, un barrio fundado por Mussolini que resume la historia de Italia
La cumbre del G20 se celebrará el 30 y 31 de octubre en uno de los barrios más característicos de Italia: el EUR, cuyo nombre es el acrónimo de Exposición Universal de Roma. En 1935, Giuseppe Bottai, un pez gordo del fascismo y gobernador de Roma, propuso al dictador Benito Mussolini acoger la exposición universal de 1942 para celebrar el aniversario de la marcha sobre Roma y el «genio de la civilización italiana». Debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial (un terrible fracaso para Italia), la exposición universal no llegó a celebrarse, pero las obras para construir el EUR ya estaban en marcha. El régimen había convocado a los mejores arquitectos: el resultado fue un barrio imponente y pomposo, una mezcla de racionalismo italiano y arquitectura clasicista, cuyo propósito era reivindicar el Imperio romano (y el fascismo, que se proclamaba su heredero). Hoy el símbolo del EUR es el Palazzo della Civiltà Italiana, un edificio con un encanto enigmático, aparecido en varias películas (incluida una con Bruce Willis) y ahora alquilado a una marca de moda de lujo.
Grandes parques
Después de la guerra, el barrio se completó y se transformó en el pulmón verde de Roma. De hecho, el EUR cuenta con más de 70 hectáreas de zonas verdes urbanas, como el impresionante Parco degli Eucalipti y el Parco Centrale del Lago. Gracias al milagro económico de los años 60, muchas grandes empresas eligieron al EUR como sede, huyendo de un centro histórico cada vez más congestionado y saturado de turistas. «Cuando éramos jóvenes e íbamos al EUR, en los años 70, era otro mundo para nosotros», recuerda Massimiliano, un jubilado de Roma. «Había grandes espacios, calles y aceras anchas, sin tráfico y muy poca gente. Era un barrio que no tenía nada que ver con el resto de Roma», explica.
Hoy, el EUR es un importante centro cultural (por ejemplo, allí surge el imponente Museo della Civiltà Romana), y acoge importantes congresos. El G20 se celebrará en el Nuovo Centro Congressi la Nuvola (la Nube), diseñado por el famoso arquitecto Fuksas e inaugurado en el 2016.