El Ejecutivo luso garantiza la estabilidad con la vista puesta en un enero electoral
ACTUALIDAD
El bloqueo del presupuesto condiciona la entrega de 1.300 millones de fondos europeos de recuperación prevista para comienzos del 2022
29 oct 2021 . Actualizado a las 08:43 h.El Gobierno socialista de Portugal insistió este miércoles en que garantizará la estabilidad del país pese al rechazo del Presupuesto del 2022, a la espera de saber si el presidente de la República, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, cumple con lo anunciado y convoca elecciones anticipadas, que podrían celebrarse en el mes de enero. Los sondeos de los últimos meses apuntan a que los comicios dejarían a los socialistas por debajo de la mayoría absoluta a la que aspira el primer ministro António Costa y convertirían a la ultraderecha en la gran beneficiada del adelanto electoral.
«Estabilidad», «serenidad» y «calma» fueron las palabras utilizadas este miércoles por el Ejecutivo luso para referirse a la crisis política abierta en el país con el rechazo de las cuentas públicas, después de que sus antiguos socios de izquierda votaran en contra.
«La realidad política portuguesa se desarrollará con serenidad y calma en Portugal», dijo el primer ministro durante la cumbre ibérica celebrada en Trujillo (España), donde no quiso ahondar en cuestiones internas lusas.
Antes, la ministra de Presidencia, Mariana Vieira da Silva, ya había mandado un mensaje de tranquilidad tras el Consejo de Ministros: «En este momento de indefinición política, hay estabilidad económica, social y financiera que permite normalidad en nuestra vida».
El Gobierno socialista no dimitirá y se encuentra a la espera de la decisión del jefe de Estado, que deberá marcar el camino a seguir. Rebelo de Sousa ya repitió en varias ocasiones que si el presupuesto no avanzaba en el Parlamento, disolvería la Cámara y convocaría elecciones anticipadas, pero todavía no ha anunciado su decisión en firme.
Ante el rechazo de las cuentas, el presidente también tiene la opción de mantener al Gobierno en el llamado régimen de «duodécimos», que le permitiría gestionar el país gastando cada mes, como máximo, una duodécima parte del presupuesto del 2021.
Aun así, Rebelo de Sousa se inclina por el adelanto electoral y así se lo hizo saber el miércoles por la noche a Costa y al presidente del Parlamento, Eduardo Ferro Rodrigues, según desveló este miércoles a la prensa el líder parlamentario del Bloco de Esquerda, Pedro Filipe Soares.
La reunión con Costa y Ferro Rodrigues fue la primera de una larga lista que tiene el presidente antes de anunciar formalmente su decisión. Este viernes proseguirá con entrevistas con los agentes sociales y el sábado escuchará a los partidos con asiento en el hemiciclo, que, en su mayoría, se han mostrado favorables al adelanto electoral. La próxima semana, el día 3, Rebelo de Sousa ha convocado una reunión del Consejo de Estado en la que se abordará la crisis.
Si finalmente avanza con la disolución del Parlamento, el presidente luso tiene 55 días para marcar la fecha de las elecciones anticipadas, según la ley electoral, por lo que la fecha más probable sería el mes de enero.
¿Y los fondos europeos?
El bloqueo del presupuesto y la incertidumbre sobre el futuro del país dejan otra incógnita, la de qué ocurrirá con los fondos europeos del Plan de Recuperación de Portugal, que tiene previsto recibir 1.300 millones al inicio del 2022. La Comisión Europea está a la espera de saber cuándo podrá haber presupuesto en Portugal.
«Necesitamos ver con las autoridades portuguesas cuáles son las perspectivas y cuándo podrá llegar el próximo presupuesto», dijo el vicepresidente económico de la CE, Valdis Dombrovskis, que recordó que los desembolsos del Plan de Recuperación «están ligados al cumplimiento de objetivos y metas concretos».
La ministra de Presidencia portuguesa admitió que puede haber «algunas limitaciones» en la ejecución del plan, pero cree que «tiene condiciones» para avanzar. «Es una de las razones por las que el Gobierno no dimite», precisó Vieira da Silva.
Desde 1976, solo seis Gobiernos completaron su mandato
La más que previsible caída del Gobierno de António Costa dista mucho de ser un hecho insólito en Portugal. Tras la Revolución de los Claveles de 1974 y la aprobación de la Constitución de 1976, se han sucedido 21 Gobiernos democráticos, de los cuales tan solo seis lograron completar su mandato de cuatro años sin tener que acudir a elecciones anticipadas.
Al frente de esos seis Ejecutivos estaban cinco primeros ministros, ya que Aníbal Cavaco Silva, que gobernó Portugal entre 1985 y 1995, consiguió llevar a término dos legislaturas completas (y parte de otra). Los otros cuatro jefes de Gobierno que lograron la hazaña fueron António Guterres, José Sócrates, Pedro Passos Coelho y el propio António Costa, que culminó un mandato y, a la espera de acontecimientos, lo tiene complicado para completar su segunda legislatura.
Más llamativa todavía que la dificultad de la política portuguesa para garantizar la estabilidad de sus gabinetes resulta la elevada cifra de primeros ministros desde su transición democrática: 15 jefes del Ejecutivo desde 1976 frente a los seis que tuvo España desde la Constitución de 1978.
Esta inestabilidad ha derivado en la repetición de comicios, con siete elecciones anticipadas (las de ahora serían las octavas) en la actual etapa democrática. Cuatro de estos adelantos electorales fueron en las décadas de los 70 y los 80, pero los otros tres casos se produjeron ya en el siglo XXI, el último hace apenas una década. Excepto en una ocasión, los comicios anticipados determinaron un cambio de signo político en el Gobierno.
En 1979, después de tres años y medio en los que hubo hasta cinco Gobiernos, dos del socialista Mário Soares y otros tres de iniciativa presidencial, Francisco Sá Carneiro, del PSD (centroderecha) se impuso en las elecciones anticipadas.
En 1983, Mário Soares venció en las urnas, pero sin una mayoría clara, y acabó formando el único Gobierno de la historia en el que los socialistas y el PSD se aliaron, el llamado Bloque Central.
El idilio entre los dos grandes partidos duró poco y solo dos años después se volvieron a convocar elecciones anticipadas, en las que el PSD se proclamó vencedor de la mano de Aníbal Cavaco Silva, que se mantuvo en el poder durante diez años.
Ya en el siglo XXI, la derrota de los socialistas en las elecciones municipales del 2001 llevó al primer ministro António Guterres a presentar su dimisión y se convocaron comicios anticipados.
La votación determinó un nuevo cambio de signo político y dio la victoria al PSD de José Manuel Durão Barroso, quien dimitió en el 2004 para presidir la Comisión Europea. Solo cuatro meses después, un nuevo adelanto electoral convirtió al socialista José Sócrates en primer ministro, aunque, arrollado por la crisis financiera, dimitió en el 2011 y Portugal volvió a las urnas.