La falta de presupuesto pone en riesgo en Portugal la subida del salario mínimo y los fondos europeos
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Los expertos confían en que la falta de cuentas para el 2022 tenga un impacto relativamente reducido en la recepción de 1.300 millones del plan de recuperación de la UE
31 oct 2021 . Actualizado a las 22:58 h.El rechazo del presupuesto del 2022 y la crisis política abierta llegan en plena recuperación poscovid a Portugal, y abren incógnitas sobre su impacto en la ejecución de los fondos europeos o el futuro de medidas anunciadas, como la subida del salario mínimo o las pensiones.
El cisma político ha llegado en plena recuperación tras la pandemia de covid-19, cuando la economía portuguesa empezaba a despegar.
La economía, según acaba de anunciar el Instituto Nacional de Estadística (INE) luso, creció un 2,9 % en el tercer trimestre respecto a los tres meses anteriores y un 4,2 % respecto al mismo período del año anterior.
«Hasta este momento, sin la crisis política, la economía iba bien», resume el economista João Abel de Freitas, antiguo director general del Gabinete de Estudios y Perspectivas del Ministerio de Economía, que señala que ahora «hay que ver el efecto de la crisis».
Ese impacto dependerá en gran parte de si el presidente, como ya dejó caer varias veces, avanza con elecciones anticipadas. «Si las elecciones son a finales de enero no habrá grandes efectos en la economía», augura De Freitas.
El resultado también será decisivo: «Lo que más puede poner en riesgo la economía en Portugal es lo que salga de las próximas elecciones», apunta José Reis, economista de la Universidad de Coimbra.
Millones de portugueses esperan una mayor definición sobre algunas medidas anunciadas por el Gobierno del socialista António Costa que podrían sobrevivir al rechazo del presupuesto del 2022, bautizado como el más social de los últimos años.
Entre ellas, el aumento de 40 euros en el salario mínimo, hasta los 705 euros, y el incremento extraordinario de 10 euros para unos 2,3 millones de pensionistas.
Estas medidas no dependen directamente del presupuesto y podrían ser aprobadas por decreto. Analistas locales especulan que la intención del Ejecutivo es aprobar el mayor número de medidas posibles sin presupuesto antes de que el presidente decida disolver el Parlamento.
«Todavía puede aprobarlo», confirma José Reis, que considera que sería beneficioso para la «dinamización de la economía».
También puede «salvarse» por decreto la actualización salarial del 0,9 % para los funcionarios.
Otros avances sí dependen directamente de las cuentas del 2022 e inevitablemente vuelven al cajón. Entre ellas, la reforma fiscal que aliviaba la carga a familias de clase media y a jóvenes en busca de primer empleo.
También cae la propuesta para establecer en 504 euros el mínimo para el subsidio de desempleo, ya implementada durante la pandemia y que el Ejecutivo quería convertir en definitiva.
No avanzarán tampoco los apoyos a las familias con hijos y dependientes menores de edad y la ampliación de la red de guarderías gratuitas, una de las medidas resultantes de las negociaciones del Gobierno con la izquierda.
Tampoco se aplicará la subida extraordinaria de 10 euros para las pensiones de hasta 1.107 euros, que iba a beneficiar a 2,3 millones de pensionistas.
Para las empresas cae el incentivo extraordinario a las inversiones durante el primer semestre del año y se mantiene el llamado «pago especial por cuenta», un adelanto del impuesto de sociedades.
El plan de recuperación
Los fondos europeos del plan de recuperación son otra de las grandes interrogantes de esta crisis.
Portugal ya ha recibido unos 2.100 millones de los 16.600 que tiene dotados en total, y están previstos otros 1.300 millones a principios del 2022, supeditados al cumplimiento de metas concretas.
El Gobierno ya ha reconocido que puede haber «algunas limitaciones» en la ejecución del plan, aunque los expertos no auguran un gran impacto. «Va a ser relativamente pequeño», señala Reis desde la Universidad de Coimbra, y recuerda que probablemente la limitación presupuestaria, si la crisis no se alarga, se reducirá al primer tercio de año. «Después podemos reequilibrar todo».
«En los dos primeros años Portugal no tiene previstas grandes inversiones [...] En el 2021, los fondos se aplicarán sin problema y en el 2022, dependerá de los resultados electorales», explica por su parte João Abel de Freitas.
La Comisión Europea ya ha avisado a Portugal de que no hay excepciones y espera saber en qué fecha podrá haber un presupuesto para el 2022.