El impacto del «brexit» en la economía británica será mayor que el del covid
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La Oficina de Responsabilidad Fiscal contradice los pronósticos del Gobierno
01 nov 2021 . Actualizado a las 15:42 h.Los confinamientos que, a lo largo del 2020 y buena parte del 2021, fueron impuestos por el Gobierno de Boris Johnson para frenar el avance del covid-19 impidieron, de entrada, determinar la magnitud del impacto del brexit en la economía británica. La pandemia también sirvió de «cabeza de turco» a las autoridades para explicar problemas como la escasez de alimentos, medicinas y gasolina que en los últimos meses ha vivido el país. Sin embargo, a medida que la rutina se retoma, se hacen cada vez más evidentes las secuelas del divorcio, que tendrán, a largo plazo, una mayor profundidad que el impacto del coronavirus.
La salida de la Unión Europea (UE), materializada hace casi once meses, hará que el Reino Unido pierda un 4 % de su producto interior bruto (PIB) en los próximos años, mientras que el covid-19 le costará otros 2 puntos. Así lo aseguró la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (ORB, por sus siglas en inglés), en un informe publicado la semana pasada.
«A largo plazo, el brexit tendrá un impacto mayor que la pandemia», declaró a la BBC Richard Hughes, presidente de la organización independiente que se encarga de monitorear el estado de las cuentas públicas.
El sombrío augurio está en sintonía con los primeros datos del comercio entre ambas orillas del canal de la Mancha. La Federación de Bebidas y Alimentos (FDF) británica aseguró en septiembre que sus ventas a los Veintisiete cayeron en 2.000 millones de libras (2.200 millones de euros) hasta agosto. Por su parte, la Agencia Europea de Estadística (Eurostat) aseveró que las importaciones británicas a la UE en los primeros cuatro meses del año fueron un 27 % menores a las del 2020.
Un cóctel explosivo
La ORB reconoce en su informe que la combinación entre la pandemia y el brexit ha provocado los problemas actuales que sufre la cadena de suministro británica, los cuales a su vez han dejado un desabastecimiento que no se ha visto en décadas. Sin embargo, el organismo afirmó que «los cuellos de botella en las líneas de distribución se han visto exacerbados por los cambios en los regímenes de migración y comercio posteriores al divorcio».
La salida definitiva del Reino Unido de la UE la pasada Nochevieja puso fin a la libre circulación de personas a ambas orillas del Canal, lo cual complica la contratación de personal por parte de empresas británicas, como la de conductores de camiones, por ejemplo. Asimismo, el país dejó de estar en el mercado único y la unión aduanera y, aunque firmó un tratado de libre comercio con Bruselas, el pacto tiene una letra pequeña que ha terminado encareciendo algunos productos o dificultando su comercio.
Desde el Gobierno, por su parte, insisten en que el brexit generará más beneficios que perjuicios. «Ya estamos viendo los beneficios que traerá a la economía [la salida de la UE], pues recuperamos la capacidad para firmar acuerdos comerciales (…) El miércoles anunciamos la reforma de algunos impuestos, como el de las bebidas alcohólicas, de una manera que antes no podíamos por estar en la UE», declaró el jueves el ministro de Economía, Rishi Sunak.
En el presupuesto que Sunak presentó el pasado miércoles al Parlamento se estima que este año la economía crecerá un 6,5 % y el próximo año lo hará un 6 % más. No obstante, los ciudadanos parecen no compartir la visión optimista de las autoridades. Prueba de ello es que, según la última encuesta de Ipsos MORI, el 28 % de los británicos reconocieron que consideran que el brexit es la principal amenaza que afronta el país, por encima del covid-19. Las imágenes de estantes vacíos y las filas de coches ante las gasolineras parecen haber afectado a los británicos.
Menos variedad de productos y precios más elevados
«¡Lo sentimos, pero no tenemos!» o «producto agotado». Desde hace meses letreros como estos han comenzado a aparecer en los supermercados británicos y hoy casi compiten con aquellos que anuncian precios u ofertas especiales. La escasez de alimentos y medicinas que el Reino Unido viene afrontando debido a la falta de camioneros, reponedores, cajeros o temporeros ha hecho que no pocos establecimientos se muestren tan desabastecidos como al inicio de la pandemia, cuando una ola de compras nerviosas sacudió al país en días previos al confinamiento.
Pero como si tener que recorrer dos o tres establecimientos para conseguir productos como leche fresca, pasta, arroz, aceites para cocinar, vegetales y frutas frescas o incluso agua mineral embotellada no fuera suficiente, los compradores deben lidiar con el alza en los precios. Productos como la carne de cerdo o de pollo han registrado una subida de alrededor del 15 % en comparación con el año pasado, mientras que algunos vegetales y frutas, sobre todo aquellos provenientes de la Unión Europea (UE), ha visto sus precios crecer al menos un 5 %.
Los empresarios atribuyen el alza no solo a los costos adicionales que el brexit está provocando, sino sobre todo a los aumentos salariales y bonificaciones especiales que están teniendo que ofrecer para atraer trabajadores, sobre todo ante la cercanía de la Navidad.
Las imágenes de estantes vacíos se agravan sobre todo en los días posteriores a las jornadas de pago. Así lo pudo constatar La Voz en un recorrido por varios establecimientos del sur de Londres. Las actuales plantillas no dan abasto a reponer y muchas mercancías están demorando más en llegar, debido a la falta de camioneros. Sin embargo, no solo hay problemas para adquirir alimentos, sino también medicinas. Así hallar gotas oftalmológicas, antihistamínicos o ungüentos para dolores musculares en algunas ocasiones puede resultar un reto, lo mismo que determinados champús y desodorantes.
Otros sectores del comercio, como los dedicados a productos electrónicos, temen que equipos como la nueva videoconsola PlayStation 5 no lleguen al país y, de hacerlo, que no puedan ser distribuidas a tiempo para las fiestas navideñas. El temor es compartido por los jugueteros.
Johnson urge a Macron a retirar sus «amenazas» de bloquear barcos del Reino Unido
El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, urgió ayer al presidente de Francia, Emmanuel Macron, a retirar sus «amenazas» de impedir el desembarco de pesqueros británicos si no se ofrecen más licencias para barcos galos en aguas de Gran Bretaña y las islas del canal de la Mancha.
En una entrevista entre ambos en los márgenes del G20, Johnson recalcó su «profunda preocupación por la retórica que emana del Gobierno francés en los últimos días», informó un portavoz de Downing Street, despacho oficial del mandatario británico.
Johnson lamentó que las autoridades francesas hayan transmitido la idea de que «el Reino Unido debería ser castigado por abandonar la Unión Europea».
El primer ministro francés, Jean Castex, remitió esta semana una carta a la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula Von der Leyen, en la que demandaba el respaldo de las instituciones comunitarias en la disputa pesquera entre París y Londres. En esa misiva, Castex urgía al bloque europeo a demostrar que «es más dañino salir de la UE que quedarse en ella», según revelaron los medios.
Barcos sin licencia
Francia exige al Reino Unido más licencias pesqueras para que su flota faene en aguas británicas. Tras el brexit se acordó que los derechos de los barcos europeos quedarían intactos, si bien se les obligaba a solicitar una nueva licencia a las autoridades del Reino Unido. Algunas de las embarcaciones más pequeñas, sin embargo, no cuentan con datos históricos de navegación suficientes para probar que ya pescaban en esa zona, por lo que se les han denegado los permisos.
Si no cambia su situación legal, en torno a medio centenar de embarcaciones galas tendrán que dejar de faenar este fin de semana en aguas de la isla de Jersey, dependencia de la corona británica en el canal de la Mancha con autonomía en política pesquera.
Ante ese escenario París ha avanzado que desde el martes bloqueará las descargas de los pescadores británicos en sus puertos e incrementará los controles a los camiones que provengan o se dirijan al Reino Unido.
El negociador británico para el brexit, David Frost, recalcó en Twitter que si París cumple sus amenazas violará los acuerdos que regulan su relación desde enero y el Reino Unido considerará poner en marcha los mecanismos legales de resolución de disputas previstos en ese tratado.