Alerta de que la subida de las pensiones ejercerá presión al alza sobre la inflación
11 nov 2021 . Actualizado a las 18:29 h.España no será el país que más crecerá en la Unión Europea. Ni este 2021 ni en el 2022. Eso estima la Comisión Europea, que este jueves ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento de la economía española para ambos ejercicios.
Bruselas enmienda sus cálculos del verano, y lo hace porque el repunte tras el confinamiento de principios de año fue «más suave de lo esperado», de tal forma que el país avanzará un 4,6 % este año (0.6 puntos menos de lo anticipado) y un 5,5 % en el 2022 (recorte de 0.8 puntos). Las cifras se alejan todavía más de las cuentas que utilizó el Gobierno para diseñar los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene, y en las que fio las expectativas de recaudación -con las que sufragar inversiones y gasto corriente- a un crecimiento del 6,5 % y del 7 % respectivamente. Umbrales muy alejados de la realidad, según Bruselas.
Con estas previsiones en la mano, habría ya doce países que progresan a un ritmo mayor que España este año, a pesar de haber encajado el mayor desplome económico. Francia crecerá un 6,5 % e Italia avanzará un 6,2 %. ¿Qué hay del 2022? Con la llegada de las ayudas europeas, la Comisión calcula que el PIB español será el tercero que más crecerá (5,5 %), por detrás de Malta (6,2 %) y Croacia (5,6 %).
¿Qué hay detrás de este empeoramiento de las previsiones? Según apuntó esta mañana el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, este deterioro está «vinculado con los cuellos de botella a nivel de la oferta, los precios galopantes de la energía, que están teniendo un impacto fuerte sobre la economía, y a un consumo doméstico menos dinámico». España no recuperará la riqueza perdida en la pandemia hasta el primer trimestre del 2023.
Riesgos
Las cosas podrían torcerse más si persisten o se agravan los riesgos que ha detectado la Comisión. ¿Cuáles son? En primer lugar los rebrotes de coronavirus en terceros países. La falta de vacunación en países en desarrollo puede lastrar la recuperación global, también la de España, y aplazar la vuelta a la normalidad del sector turístico, dependiente del cliente internacional. Los servicios, y concretamente el ocio y el turismo, están siendo los grandes motores de la recuperación, junto con la demanda interna.
Bruselas también alerta de los problemas que pueden generar los cuellos de botella en las cadenas de suministro globales, que están detrás del aumento de precios y los retrasos en los pedidos. Detrás de esa inflación que cabalga firme (2,8 % en España este 2021), se esconde la subida de la energía (gas y electricidad) y el transporte. «A corto plazo» podría ser un lastre, admite el Ejecutivo comunitario, que prevé que los precios se relajen desde mediados del 2022, para cerrar el año en el 2,1 %.
Reforma de las pensiones
Para Bruselas se trata de un fenómeno coyuntural: la alta inflación no ha venido para quedarse. Aunque sí pone el foco en medidas que podrían agravar la situación y encarecer todavía más la cesta de la compra, como la decisión del Gobierno español de dar marcha atrás en la reforma de las pensiones del 2012, vinculado la revalorización de las prestaciones al IPC. «La indexación de las pensiones ejercerá presión al alza sobre la inflación subyacente», alertan sus expertos. No obstante, el nivel de inactividad en el mercado laboral ayudaría a contenerla.
Buen ritmo en la creación de empleo
La nota positiva en las previsiones es que, aunque España no crecerá lo previsto inicialmente, el empleo está reaccionado de forma muy positiva: «La creación de empleo se ha acelerado en los últimos meses y los índices de confianza siguen siendo altos, tanto en los servicios como en las manufacturas», reza el documento. A pesar del progreso, España seguirá siendo este año el segundo país con una mayor cifra de desempleados (15,2 %), solo superada por Grecia (15,3 %).