Descubren que el cambio climático actual no tiene precedentes en 24.000 años

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La temperatura media del planeta se había mantenido constante durante 9.500 años hasta la Revolución Industrial

13 nov 2021 . Actualizado a las 09:31 h.

En 1998 un grupo de investigadores explicaron que la evolución de la temperatura media global durante los últimos mil años tenía forma de palo de hockey. Si uno observa el comportamiento del valor medio mundial aprecia que en el último milenio se ha mantenido plano, como el mango del stick. Sin embargo, desde mediados del siglo XIX ha experimentando un brusco ascenso, generando una curva pronunciada.

Un artículo publicado esta semana en la revista Nature apunta ahora a que se mango, en realidad, es mucho más largo de lo que se pensaba. No son 1.000, sino 9.500 años en los que la temperatura global se ha mantenido constante. La investigación revela además que la última década ha sido la más cálida de los últimos 11.500 años. Aunque lo más llamativo es que el cambio climático inducido por la actividad humana no tiene precedentes en 24.000 años en lo que se refiere a la rapidez con la que ha aumentado la temperatura en tan poco tiempo.

En este nuevo trabajo los científicos acudieron al clima del pasado a través de los océanos, por medio del plancton y los microbios en los sedimentos. El estudio ha servido también para modificar algunas hipótesis que creían muy consolidadas hasta ahora. Por ejemplo, la temperatura media global durante la ultima glaciación fue siete grados menor y no seis como se pensaba. En cualquier caso, ese cifra confirma el impacto que tiene cada grado centígrado. Si con siete menos el planeta entra en una glaciación, con cinco más cuesta imaginar el tipo de mundo en el que vivirán las futuras generaciones.

Esta investigación señala que el origen de los cambios climáticos que se registraron durante los últimos 24.000 años, de épocas más frías a períodos más cálidos, son principalmente los gases de efecto invernadero, el albedo y las corrientes oceánicas. La mayor o menor presencia de gases como el dióxido de carbono y el metano influye en el balance radiativo. Es decir, en la cantidad de energía solar que entra y sale de la Tierra. El albedo también determina cuánta radiación se absorbe y cuánta se refleja. Cuando el blanco abunda, como en una glaciación, la Tierra devuelve más calor al espacio y el enfriamiento se retroalimenta. Los investigadores también mencionan la importancia de los cambios en la corriente del Atlántico norte.