La pesadilla de un chófer de bus de Vigo por un nombre inventado por el Poder Judicial en una sentencia
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Al proteger la privacidad de un conductor despedido en un fallo publicado terminó señalando a un compañero de trabajo
16 nov 2021 . Actualizado a las 00:22 h.Un nombre inventado por el Poder Judicial para anonimizar una sentencia manteniendo la privacidad del denunciante y el denunciado ha supuesto, por puro azar, un infierno para un chófer inocente de Vigo. Un conductor de Vitrasa llamado Plácido y que estaba de baja se desayunó con una monumental bronca de su mujer cuando ella leyó la noticia de que una sentencia del Tribunal Supremo había ratificado su despido tras ser grabado en actitud cariñosa con una pasajera a solas en el bus. Plácido no sabía de qué le estaban hablando. De poco le valió: enseguida empezó a recibir llamadas, wasaps y bromas de compañeros, por lo que se empezó a agobiar y a sentirse señalado. Todo el mundo pensaba que era él el chófer del affaire con una viajera a la que dejaba pasar gratis en el bus de la línea al campus de Vigo.
Resulta que el Tribunal Supremo, para proteger la intimidad y privacidad de los condenados, reemplaza automáticamente el nombre real del protagonista por otro inventado cuando sube la sentencia a la web. Aunque el nombre de Plácido no figura en la sentencia auténtica, sí lo hace en el documento capado que puede ver cualquier ciudadano. Para proteger la privacidad del condenado, el Poder Judicial suele recurrir a la lista de reyes godos y reemplazar el verdadero nombre en las sentencias por otro histórico como Segismundo o Regismundo o reinas medievales como Urraca. La idea es que nadie lo confunda con uno real y se pueda dar por aludido.
Al cambiar el nombre por el de Plácido a nadie se le ocurrió que, en una plantilla de 300 conductores de Vitrasa, pudiese haber un chófer que se llamase igual. Pero dio la causalidad de que así fue. Plácido no estaba en activo porque llevaba siete meses de baja. Cuando una noticia mencionó ese nombre inventado que citaba la sentencia, todo el mundo en Vigo creyó que hablaban del Plácido real y lo acribillaron a llamadas y mensajes.
Un sindicato de Vigo, al conocer el origen del malentendido, estudia enviar un escrito al Consejo General del Poder Judicial para solicitar que sustituya el nombre del caso Vitrasa por otro menos común, como Ataúlfo, uno de los preferidos por el Supremo.