Un nuevo estudio permitirá mejorar el diagnóstico de los pacientes que sufren daño pulmonar grave después del covid
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Es la primera vez que se han analizado muestras de biopsias en pacientes vivos después de sufrir el virus, lo que le ha permitido a los investigadores del hospital Vall d'Hebron evaluar las secuelas que han quedado y optimizar el tratamiento
18 nov 2021 . Actualizado a las 19:37 h.Dar con el tratamiento indicado para el coronavirus ha sido el talón de Aquiles de la medicina desde el inicio de la pandemia. La sintomatología es tan diversa que, lo que funciona para unos pacientes, puede ser contraproducente para otros y eso lo ha complicado todo. Lo mismo sucede con las secuelas que aparecen una vez superada la enfermedad. Algunos casos requieren terapias más agresivas que otros, pero determinar cuáles no ha sido tarea fácil. Sin embargo, un estudio del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona permitirá afinar el diagnóstico de los pacientes con daño pulmonar grave para optimizar el tratamiento que reciben y, a su vez, para evitar que se emplee en otros pacientes que no lo precisan y en los que podría generar efectos secundarios innecesarios.
Los investigadores han conseguido los resultados mediante biopsias obtenidas con broncoscopia, una técnica que permite visualizar y acceder a las vías respiratorias. El procedimiento consiste en introducir un tubo fino por la nariz o la boca que permite explorar los bronquios, unos conductos pequeños por los que viaja el aire hacia el pulmón, y tomar una muestra del tejido a través de una imagen. Así, han analizado, entre un grupo de pacientes con covid-19, cuáles tenían secuelas graves en el pulmón y cuáles no para distinguir a aquellos que necesitaban la administración de corticoesteroides como tratamiento.
La terapia con corticoesteroides está indicada en pacientes que han atravesado una neumonía organizada, que es un tipo de enfermedad pulmonar que se caracteriza por una inflamación muy importante que dificulta la inhalación y, por tanto, la función pulmonar y la captación de oxígeno. Uno de los riesgos es que la persona afectada desarrolle una fibrosis pulmonar, una enfermedad crónica en la que el tejido de estos órganos comienza a cicatrizar, endureciéndose, engrosándose y complicando cada vez más la capacidad de respirar.
Para evitar este escenario, se indica terapia con altas dosis de corticoesteroides durante meses, lo que conlleva un riesgo elevado de padecer efectos secundarios. Por eso era tan necesario identificar claramente los pacientes que necesitaban estos fármacos y excluir al resto.
Para llevar a cabo el trabajo, los investigadores del grupo de Neumología del Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR) emprendieron un estudio sobre un grupo de 757 pacientes, tres meses después de que estuvieran hospitalizados por covid. Realizaron un TAC torácico, así como pruebas funcionales, para evaluar su función pulmonar. En aquellos que observaron que podría haber afectación en los pulmones, específicamente inflamación del tejido, se les realizó unas biopsias mediante broncoscopia. Esta técnica se realizó en 50 pacientes y las muestras obtenidas permitieron identificar distintos niveles de daño en el tejido pulmonar.
Gracias a estas extracciones se observó que 30 personas (un 60 % del total) tenían un daño grave en el pulmón y, por tanto, necesitaban tratamiento con corticoesteroides, pero había 17 personas (un 34 %) que no lo requerían.
«Gracias al estudio evitamos la administración de corticoesteroides a 17 personas que, inicialmente, según el resultado en la TAC y en las pruebas funcionales respiratorias, estaba recomendada», ha destacado el doctor Mario Culebras, médico especialista del Servicio de Neumología de Vall d'Hebron.
Es la primera vez que se han analizado muestras de biopsias en pacientes vivos después de sufrir el virus, lo que ha permitido evaluar las secuelas que han quedado en el tejido pulmonar. «Conocer esta afectación en los pulmones después de neumonía grave por SARS-CoV-2 es importante para iniciar una terapia específica y disminuir las secuelas», asegura el doctor Culebras. «Los pacientes con covid-19 son especialmente frágiles y necesitan mucho apoyo, ya que algunos han pasado mucho tiempo en la UCI. Son conscientes de que la realización de pruebas como estas, a pesar de ser técnicas que pueden ser molestas para ellos, son claves para conocer qué les pasa y recibir un tratamiento adecuado que mejore su situación clínica», concluyó.
El trabajo, publicado en la revista Chest, se ha llevado a cabo en colaboración con los servicios de anatomía patológica y radiodiagnóstico de Vall d'Hebron y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Respiratorias (Ciberes).