España soporta la mayor subida de precios entre las potencias del euro

Cristina Porteiro
c. porteiro REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

MONICA IRAGO

La luz seguirá el doble de cara hasta el 2023 y los fletes continuarán subiendo

23 nov 2021 . Actualizado a las 08:43 h.

Suben los salarios, suben las pensiones, suben los costes de producción de las empresas y suben los precios en España, la potencia del euro donde más ha repuntado la inflación en el último año (5,4 %).

El IPC se ha situado en umbrales difíciles de recordar desde hace décadas, horadando la capacidad adquisitiva de las familias y las cuentas de los negocios. Mirando por el retrovisor, solo los alemanes nos van a la zaga. Allí la cesta de la compra se ha encarecido un 4,6 %, con la angustia que eso genera a los ciudadanos europeos con más aversión a la inflación. Francia e Italia, donde las políticas de gasto público han sido más expansivas que en España, se anotaron en el último mes alzas del 3,2 %. Por encima del techo deseado por el Banco Central Europeo del 2 %.

¿Qué hay detrás de este impulso inusitado de los precios? Según los datos más recientes de Eurostat, la energía, el transporte y los gastos corrientes del hogar (vivienda, gas, electricidad y agua) son los responsables de este crecimiento histórico en todas estas economías.

Ahora bien, España ha estado más expuesta al vaivén de los precios energéticos que sus vecinos. ¿Cómo es posible si el mercado es único? Por las deficientes interconexiones, la configuración del mix energético y la deuda que arrastran los españoles con el sistema eléctrico —12.000 millones de euros de déficit de tarifa de los 27.000 acumulados desde el 2014 deberán devolverse antes del 2028—. A esto hay que sumar la tendencia a consumir en el mercado diario, en lugar de echar mano de los contratos bilaterales: «En España las compras a plazo han tenido menos peso relativo que en países de nuestro entorno por razones históricas, culturales y de liquidez. Es previsible que esto cambie en el futuro ante el fortísimo encarecimiento del mercado diario», explicó ayer el catedrático e investigador de Fedea, Diego Rodríguez, en una conferencia del Consejo General de Economistas.

La promesa de Sánchez

El experto sostiene que «muy probablemente» el Gobierno español tendrá que extender las medidas de rebaja y suspensión de cargos e impuestos al primer trimestre del 2022 y ve «prácticamente imposible» que el Ejecutivo de Sánchez cumpla su palabra de conseguir que la factura media de la luz de los españoles no supere la del 2018, «por pura aritmética, estará muy por encima, porque ya se han agotado todos los instrumentos posibles». Los precios del gas, que habitualmente se situaban en los 15 o 20 euros el MWh, se sitúan en la actualidad en niveles de cuadruplican esa cifra. También se han encarecido los derechos de emisión de CO2, de los 24 euros de media antes del rali, a los 70 por tonelada que se pueden alcanzar hoy. Y tanto gas como derechos de emisión son cruciales para poner a funcionar las plantas de ciclo combinado cuando fallan o no llegan las renovables para atender la demanda.

En los últimos 20 años el precio de la electricidad en el mercado se situaba en los 45 o 50 MWh, pero en este 2021 «la mitad de las horas se situaron por encima de los 80 euros. Y más del 43 % por encima de los 90», sostiene Rodríguez. Hoy ya cuesta cuatro veces más.

¿Hasta cuándo se prolongará la tensión? Los futuros del gas en los principales mercados predicen una caída importante de los precios, pero a partir del mes de abril del 2022: «Todo indica que los precios medios de la electricidad en el 2022 se situarán en umbrales el doble de altos que los habituales», explica el investigador, preocupado por el cierre de la nuclear, que empezará en el 2027. Si para entonces no se ha logrado una mayor penetración de renovables, los precios volverán a escalar.

La gasolinera de Europa

Los carburantes también están más caros que nunca, pero lo están para todos. Si bien los españoles pagan una de las facturas de la luz más caras, son de los que tienen menos problemas para repostar. Un holandés paga de media 28 euros más por llenar los 55 litros del tanque de su vehículo de gasolina y casi 15 euros extra si es de diésel. Los precios en España solo son comparables al de algunos países del Este. Incluso nuestros vecinos lusos tienen que rascarse más los bolsillos. Si un español desembolsa 82,5 euros por llenar el depósito de gasolina, un portugués tendrá que pagar 95,8 euros de media. Diez euros más si es diésel. Lo mismo ocurre si se compara con el gasto de alemanes, franceses e italianos, que tienen que extender 9,7; 8,8 euros y 14,3 euros más respectivamente al repostar gasolina y hasta 9,3; 11,5 y 13,6 euros si se trata de diésel.

Quizá venga de ahí la necesidad de circular en bicicleta en los países nórdicos. En España no es así porque la fiscalidad todavía es favorable para el consumo de hidrocarburos. Pero esta manga ancha se acabará en el 2022 cuando el Gobierno deberá endurecer los impuestos medioambientales y decidir qué hace con la bonificación del diésel.

El alza de los contenedores empujará casi un 2 % el IPC

Fletar un contenedor de 29 toneladas (40 pies) desde China hasta los puertos de Valencia, Algeciras o Barcelona cuesta más (11.554 euros) que adquirir siete onzas de oro. Y eso que los precios se han relajado tras la temporada alta de agosto y septiembre.

No convendría bajar la guardia. Según los expertos de Naciones Unidas, el precio de los contenedores empujará casi un 2 % el IPC español para el 2023, por encima de la tensión que sufrirán potencias como Francia o Italia. «Los precios mundiales al consumidor aumentarán significativamente el año próximo», aseguran. Apuntan con el dedo a las interrupciones en la cadena de suministro, las restricciones en los puertos y las deficiencias en las terminales portuarias, que se alargarán más de lo previsto. El gran impacto aún está por venir porque muchos de los fletes se reservaron con antelación, con precios más bajos. Los efectos sobre la inflación se irán notando en los próximos meses.

Según los cálculos del organismo UNCTAD, el golpe será desigual. Estados Unidos, China y Brasil, apenas lo notarán en los precios. En el lado opuesto están los países más pequeños, como Chipre, Lituania o Eslovaquia.

En un informe reciente advierte de que si el aumento de los fletes de los contenedores continúa también subirán los niveles de precios de las importaciones mundiales en un 11 % y los niveles de precios al consumidor en un 1,5 % de aquí al 2023 a nivel global, algo menos de lo previsto para España.

Más costes, menos producción

Las repercusiones de este alza sostenida en el tiempo también se notarán en la industria. Los cálculos de los expertos apuntan a que por cada subida del 10 % en el precio del transporte de contenedores, se prevé un recorte acumulativo del 1 % de la producción industrial a lo largo de toda la cadena de suministro en la zona euro.