Es seguro donar los órganos no pulmonares de los fallecidos por covid

La Voz REDACCIÓN

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Jesús Diges

Hasta ahora se han realizado seis trasplantes con órganos de tres donantes con PCR positiva y todos han evolucionado bien

23 nov 2021 . Actualizado a las 19:03 h.

Los trasplantes de órganos de fallecidos con coronavirus son «factibles y seguros» y están autorizados por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), salvo órganos pulmonares, pero apenas se hacen por un exceso de prevención por parte de los centros trasplantadores. Así lo relata, en una entrevista con Efe, el coordinador de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del hospital 12 de Octubre, Mario Fernández-Ruiz, que defiende esta vía de donación y advierte que lo que «no sería ético es no aprovechar ese potencial que puede salvar la vida de varios pacientes».

Este experto, que participa en la XVII reunión de coordinadores de trasplantes que se celebra en Zaragoza con una conferencia sobre donantes con PCR positiva, explica que el asunto de los donantes fallecidos con covid empezó a ser factible cuando se comenzó a recopilar información de pacientes con coronavirus y se comprobó que la probabilidad real de que se transmitiera el virus por órganos distintos al pulmón era «altamente improbable».

Eso, junto el conocimiento de que el virus es difícilmente cultivable en tejidos distintos al pulmón, sugiere que el riesgo de transmisión es «muy pequeño y virtualmente inexistente», asegura el experto. Fernández-Ruiz admite que «si hace un año y pico era virtualmente imposible, utilizar órganos distintos al pulmón de donantes con una PCR positiva, a día de hoy se dispone de literatura suficiente como para poder afirmar que el empleo de órganos de donantes con PCR positiva no solo es factible, también es seguro».

Explica que se ha ido evolucionando desde una postura muy conservadora gracias «a que se dispone de vacunas y de fármacos como los anticuerpos monoclonales, los que recibió en su día Donald Trump y que se podrían emplear como medida preventiva». Y además señala que con la incorporación de estos donantes se compensa «el bajón» en la actividad de trasplantes debido a la pandemia y que todavía no se ha recuperado totalmente.

Hasta ahora se han hecho seis trasplantes con órganos de tres donantes con PCR positiva y todos han evolucionado bien. Los únicos casos de transmisión que no han funcionado son de pulmón, uno en Estados Unidos y otro en Canadá. No obstante, este experto precisa que hay límites, ya que hace falta que el donante no tenga síntomas y que la carga viral sea baja para que la seguridad de la donación sea mayor.

Fernández-Ruiz augura que de manera progresiva los centros de trasplantes se irán incorporando una vez que afiancen su confianza y se sientan más cómodos «pero lo importante es que la piedra fundacional, ya está puesta».

Los pacientes con ELA demandan ser donantes

Uno de los colectivos más solidarios en la donación son los pacientes con enfermedad neurodegenerativa, y en este grupo destacan los enfermos con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Lo explica a EFE la coordinadora de trasplantes del hospital universitario de Basurto (Bilbao), María Rosario Pérez Beltrán. Esta experta revela que los pacientes con ELA, en algún momento, se plantean «ciertas cosas como la solidaridad y el compromiso. Eso da sentido a su enfermedad y a los familiares les ayuda en el duelo».

Pérez Beltrán recuerda que en 2015 falleció en el hospital de Basurto el primer enfermo de ELA que quería donar sus órganos, aunque a nivel nacional esto se venía sucediendo desde hace tres años. Los padres del fallecido expresaron, de manera subrogada, la voluntad de que se donaran sus órganos. Y eso, dice, fue una puerta que se abrió para que estos pacientes fuesen donantes. Pero además, añade, «la donación no solo ayudó en el duelo a los padres si no a todos nosotros. La donación había puesto algo maravilloso en una enfermedad tan cruel como es la ELA».

Y este es un perfil que abunda: «los pacientes con ELA piensan que si esta enfermedad les va a ganar la partida, es mejor que otras personas se beneficien de ello», dice la especialista. «Nosotros antes nos entrevistábamos con familias que habían perdido un ser querido y conocíamos a los donantes en una situación de muerte encefálica, no nos habíamos entrevistado jamás con ellos», precisa.

Para Pérez Beltrán, ese es el cambio de paradigma: «Ahora las conocemos en vida». Según esta experta, los enfermos de ELA encarnan el perfil proclive a la donación aunque también tiene que ver que muchos son personas jóvenes sin patologías previas. «Y hay pacientes que, incluso, han fundado su propia fundación de apoyo para que tras ese diagnóstico no se queden en casa», añade.

Desde 2013 y hasta noviembre de este año, según datos facilitados por esta experta, al menos 369 personas se han beneficiado de un órgano donado por alguno de los 123 donantes de ELA. Un enfermo de ELA puede donar hígado, riñones, pulmones, corazón y si es muy joven, también páncreas