PSC y En Comú ven en la ruptura del Ejecutivo catalán la vía para otras alianzas de gobierno

Mercedes Lodeiro REDACCIÓN / LA VOZ

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Joan Canadell, diputado de Junts que acusó a Aragonès de la brecha entre su partido, ERC y la CUP, de volver al autonomismo y de dar alas a otro tripartito
Joan Canadell, diputado de Junts que acusó a Aragonès de la brecha entre su partido, ERC y la CUP, de volver al autonomismo y de dar alas a otro tripartito David Zorrakino | EUROPA PRESS

Junts amenaza con una consulta interna a su bases sobre si siguen en la Generalitat

23 nov 2021 . Actualizado a las 04:29 h.

Las arduas negociaciones para sacar adelante los presupuestos de la Generalitat han fructificado con la aprobación de las cuentas del Gobierno de Pere Aragonès (ERC) diseñadas por Jaume Giró, su consejero de Economía propuesto por Junts, partido que paradójicamente a punto estuvo de vetarlas como hizo la CUP. La aprobación, gracias a la abstención de los comunes, ha desembocado en una grave crisis entre los dos socios en el Ejecutivo. Tanto el PSC como los comunes ven difícil que la coalición entre republicanos y posconvergentes pueda recuperar la confianza y atisban la oportunidad de configurar alianzas alternativas de gobierno.

ERC tenía claro que tener presupuestos es básico para gobernar, por eso buscó entre la oposición un compañero de viaje, los comunes, cuando le falló su socio de investidura, la CUP. La otra opción era no aprobar las cuentas. Eligió dialogar con los de Jéssica Albiach. Y eso es lo que reventó a Junts, que el peso de las cuentas lo lleve un partido de izquierdas y no abiertamente independentista.

Los de Puigdemont quedaron tan indignados con la estrategia de que Aragonès pudiese brujulear por los escaños de la oposición y alguien lo escuchase que amenazaron, en principio, con bloquear sus propios números, y después de la votación, con realizar una «consulta interna» a sus bases para ver si continúan en el Gobierno. Esta cuestión es interpretada por algunos como mero «gesto», pues una salida de la Generalitat implica una pérdida de poder y otra económica, al dejar a 300 cargos en el paro. Por eso sus críticas a Aragonès de que no contase con la CUP para aprobar el presupuesto y, por tanto, de que incumple el pacto de investidura son también únicamente de cara al escaparate, pues fue Junts la que no quiso dar su brazo a torcer ante los anticapitalistas en cuestiones como los grandes proyectos turísticos.