Alemania hunde los planes de España para intervenir el mercado de la electricidad
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Berlín y otras ocho capitales de la UE alegan que se pondría en peligro la seguridad del suministro
02 dic 2021 . Actualizado a las 08:46 h.La central térmica de carbón Datteln 4, en Alemania, funciona estos días a toda máquina. También la de As Pontes ha tenido que volver a quemar el mineral para garantizar el suministro de energía y aplacar los precios del gas, el combustible más preciado este 2021. Alemania y España comparten el mismo problema: su gran dependencia energética. Es una traba que traspasa las fronteras nacionales. A pesar de los esfuerzos por acelerar la instalación de renovables, la realidad es tozuda: la UE en su conjunto necesita alimentarse todavía de gas y petróleo foráneo.
Ambos países están embarcados en la misma crisis, pero difieren en la forma de afrontarla y en el grado de asfixia energética. El precio del megavatio hora (MWh) en España estuvo este miércoles en los 192,81 euros, mientras en Alemania apenas alcanzaba los 71,17 euros.
El Gobierno español, acuciado por la contestación social y su propia promesa de rebajar la factura a niveles del 2018, optó por bajar y congelar impuestos. También solicitó a la Comisión Europea medidas excepcionales como la intervención del mercado eléctrico, algo que Bruselas descartó. ¿Qué pedía España? Poner un tope al precio del gas, hacer compras conjuntas para abaratar el coste o sacar directamente este recurso del mecanismo de fijación de precios, que hace que la última tecnología en abastecer al sistema (la más cara) marque el umbral al que van a cobrar el resto, independientemente de su coste de explotación. Solo Francia, que este miércoles marcó el récord europeo con 285,92 euros el MWh, respaldó algunas de estas propuestas.
Oposición
Pero esa cruzada contra el mercado marginalista de precios no ha encontrado eco más allá de la Europa meridional. Alemania y otros ocho países (Austria, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Irlanda, Lituania, Letonia y los Países Bajos) han firmado una carta conjunta recogida por Efe en la que se oponen a las propuestas del Ejecutivo de Sánchez alegando que pueden poner en peligro la seguridad del suministro -muchos agentes del mercado no podrían recuperar sus costes de inversión- y el desarrollo de las renovables, en línea con las conclusiones preliminares de la Comisión Europea: «No podemos apoyar ninguna medida que represente una desviación de los principios competitivos de nuestro diseño de mercado de electricidad y gas», dice el documento que se ha dado a conocer en vísperas de la reunión que celebrarán este jueves en Bruselas los ministros de Energía de la UE y en la que abordarán, entre otras cosas, la escasez de energía.
En la carta aseguran que se incrementarían «los costes de la integración de la generación de energía renovable variable a largo plazo, ya que no habría suficientes señales de mercado para las opciones de flexibilidad necesarias» y que socavaría «la integración del mercado europeo de la electricidad, ya que la posibilidad de que los Estados miembros apliquen su propio concepto de precio justo puede desalentar el comercio de electricidad».
Por todo ello, instan a esperar al informe de abril del 2022 para «buscar más opciones dentro del marco de mercado existente» y sugieren a países como España que aborden la crisis energética por su cuenta, con acciones nacionales y de carácter temporal para proteger a los consumidores y empresas más vulnerables.