Carl Sagan, el científico que predijo el cambio climático y la era de las «fake news»

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Anticipó también la paradoja del mundo actual: «Vivimos en una sociedad basada en la ciencia y tecnología y en la que nadie sabe de estos temas».

07 dic 2021 . Actualizado a las 11:24 h.

Venus brilla más que ningún otro objeto en el cielo nocturno. Los griegos pensaron que solo podía ser sinónimo de belleza, así que le adjudicaron el nombre de su diosa más hermosa. Sin embargo, hoy se sabe que no tiene nada de bonito. Un mundo donde la temperatura media alcanza los 470 grados y la presión puede aplastar una sonda en cuestión de minutos. Carl Sagan reveló el infierno venusiano en 1960 mientras realizaba el doctorado. Su trabajo publicado en la revista Science explicaba que la densa atmósfera del planeta vecino impide que entre y salga radiación. El astrónomo estadounidense anticipaba así las consecuencias que produce el efecto invernadero, el mismo proceso físico que actualmente calienta la Tierra. En diciembre de 1985 incluso alertó en una sesión del Congreso de Estados Unidos sobre la amenaza del cambio climático producido por la emisión de gases de efecto invernadero asociados a la actividad humana. El tiempo le ha dado la razón. Eran los inicios de uno los científicos más influyentes de la historia.

Punto pálido azul

El legado de Sagan quedará inmortalizado para siempre en una imagen icónica que tomó la nave Voyager 1 en 1990 cuando se encontraba en la órbita de Plutón, a 6.000 millones de kilómetros, a punto de abandonar el sistema solar. Pidió a la NASA que la sonda se girase para fotografiar la Tierra. La instantánea causó justo el efecto que esperaba e inspiró uno de sus discursos más famosos.

«Mira ese punto. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida. Piensa en los ríos de sangre vertida por generales y emperadores, para que en su gloria pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto». 

La serie «Cosmos»

En 1980 Sagan trasladó el universo a la pequeña pantalla con la serie Cosmos, un viaje personal. Trece capítulos que inspiraron a toda a una generación de jóvenes a convertirse en científicos. «No es un documental sobre astronomía, sino mucho más. No resulta tan importante transmitir conocimientos, como en una clase. Hablamos de una colección de cuentos con protagonistas, viajes, descubrimientos y hasta villanos, que convierte la ciencia en una verdadera aventura. Se suele pensar que un científico es una persona fría, calculadora y desapasionada, pero demostró que sin pasión no hay descubrimientos», explica el astrofísico gallego Borja Tosar, uno de esos niños que se fascinó con la serie.

Pensamiento crítico

Sagan libró una batalla personal contra las seudociencias. Entre sus frases más célebres están «afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencias extraordinarias». «Uno de los legados más importantes y útiles que nos dejó Carl Sagan es su «kit de herramientas para el pensamiento escéptico», con el deseo de que practicásemos el pensamiento crítico en nuestro día a día. Quería que todas las personas tuviésemos un «detector de chorradas» que nos defendiese de los engaños y nos hiciese más independientes. Era un tema tan importante para él que dedicaba su columna semanal en la revista Parade a promover la educación científica y desacreditar a los «vendedores de humo». Hoy en día su contribución parece más necesaria que nunca», reconoce Bibiana García, divulgadora científica y responsable de la Casa de las Ciencias de A Coruña.

Fue un visionario porque de algún modo predijo la paradoja del mundo actual. «Vivimos en una sociedad basada en la ciencia y tecnología y en la que nadie sabe de estos temas». E incluso anticipó la amenaza de las los bulos y las «fake news» en su libro El mundo y sus demonios de 1995. «Tengo un presagio de la época de mis nietos, cuando la gente haya perdido la capacidad de cuestionar sabiamente a los que tienen autoridad, cuando abrazados a nuestras bolas de cristal y consultando nuestros horóscopos, con nuestras facultades críticas en declive, incapaces de distinguir lo que es verdad, nos deslicemos de vuelta, casi sin darnos cuenta en la superstición y la oscuridad».

Su admiración por el universo incluyó también la búsqueda de vida extraterrestre. Colaboró en la fundación del Instituto SETI y contó su historia en Contact, la novela que fue adaptada al cine. El 20 de diciembre se cumplen 25 años de su fallecimiento y coincidiendo con el aniversario se han publicado versiones modernas de títulos como Los Dragones del Edén (Crítica) y La diversidad de la ciencia (Península). La esencia de toda una vida dedicada el estudio del cosmos la resumió en una sola idea. «Somos polvo de estrellas reflexionando sobre estrellas».