Boris Johnson se juega esta semana su futuro político en dos votaciones claves
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Lleva al Parlamento nuevas restricciones y podría perder un escaño histórico
14 dic 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Diciembre del 2021 está siendo de todo, menos divertido y alegre para Boris Johnson. Tras ver la semana pasada cómo le estallaba un nuevo escándalo, esta vez por una fiesta en pleno confinamiento, enterarse de que su partido era multado por pagar las remodelaciones que ordenó hacerle a su piso privado en Downing Street y, por último, recibir la noticia de que su popularidad seguía cayendo en picado, los próximos días tampoco parecen depararle buenas nuevas.
En cuestión de horas, el mandatario conservador se enfrentará a dos retos, en forma de votaciones, que podrían sellar su futuro en el poder. El primer desafío se producirá este mismo martes en el Parlamento. La Cámara de los Comunes tiene previsto analizar las nuevas restricciones que el primer ministro anunció la semana pasada para intentar frenar la propagación de la variante ómicron del covid-19.
Pese que el paquete de medidas no establece la paralización de ninguna actividad y solo incluye la vuelta al teletrabajo, el uso de mascarillas en el transporte público y en lugares cerrados y la exigencia del certificado de vacunación para acudir a establecimientos muy concurridos, ha despertado la ira de decenas de legisladores tories.
La prensa londinense aseguraba este lunes que entre 60 y 100 diputados conservadores podrían votar en contra o abstenerse de respaldar a su Gobierno. Los tories tienen 363 escaños, es decir, 38 por encima de la mayoría absoluta. Sin embargo, de materializarse el pronóstico de los diarios, Johnson tendría que contar con los laboristas para sacar adelante su iniciativa. Aunque el líder de la oposición, Keir Starmer, ya anunció que su formación apoyará al Ejecutivo en esta ocasión, una revuelta de tal magnitud supondría un duro golpe para el liderazgo de Johnson.
Un bastión menos
El segundo desafío se producirá el jueves, cuando los electores de la circunscripción de North Shropshire (noroeste de Inglaterra) tengan que elegir a su nuevo representante en el Parlamento de Westminster. Desde que este escaño fue creado en 1997 estuvo ocupado por Owen Paterson, el tory que el mes pasado dimitió tras revelarse que intercedió ante el Gobierno a favor de dos compañías que lo tenían contratado como asesor. Esta revelación se suma a una sucesión de escándalos de corrupción o de nexos turbios entre políticos conservadores y empresarios que han minado la imagen del partido.
Las encuestas colocan en un empate técnico a la candidata liberal demócrata Helen Morgan y al tory Neil Shastri-Hurst. Pero las casas de apuestas dan por hecho que la opositora se impondrá al final. Una eventual derrota en este bastión, sumada a la revuelta entre los diputados conservadores, sobre todo si esta se produce con la intensidad anunciada por los medios, supondría un severo cuestionamiento de la autoridad de Johnson dentro del Partido Conservador y podría dar alas a quienes están pensando en reemplazarlo.
Sobre este asunto, en los últimos días, la prensa se ha llenado de artículos que aseguran que en la formación gobernante son cada vez más los que ven al primer ministro como un estorbo para retener el poder e incluso ya lo comparan con su predecesora, Theresa May.