El lanzamiento del telescopio espacial James Webb sufre un nuevo retraso

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Un problema técnico pospone hasta Nochebuena el inicio de la histórica misión

16 dic 2021 . Actualizado a las 09:25 h.

Lo bueno, a veces, se hace esperar. Y la revolución que promete el telescopio espacial James Webb bien puede esperar un par de días más. El lanzamiento ha vuelto a sufrir otro retraso. Este mes estaba previsto en principio para el 18, pero un contratiempo mientras el instrumento se acoplaba al cohete Ariane 5 obligó a retrasarlo hasta el 22. Ayer, la NASA anunció que no despegará antes del viernes 24. El nuevo imprevisto se debe a un problema de comunicación entre el observatorio y el sistema de vehículo del lanzamiento. Es la cuarta vez que se pospone desde el 2019.

La Agencia Espacial Europea (ESA), que también participa en esta histórica misión, ha querido mostrar su versión de lo que está sucediendo. «Hay partes muy críticas y ambiciosas en todo el proceso, pero el James Webb está listo para desplegarse en el espacio. Cuando esté en órbita, vamos a proceder muy despacio, sin correr riesgos. Siempre vamos a parar antes de cada gran paso para asegurar que todo va bien y estaremos en constante comunicación con él», señaló Catarina Alves de Oliveira, científica de la ESA.

La misión del James Webb supone un desafío tecnológico para las agencias espaciales en muchos sentidos. Para empezar nunca antes se ha lanzado un instrumento de esta manera. El parasol y los espejos son tan grandes que para que entren en el interior del cohete ha sido necesario «trocear» el telescopio. Una vez en orbita se procederá a unir las diferentes partes. «Es un proceso muy ensayado y testado del que estaremos todos muy pendientes», ha matizado Macarena García Marín, científica de la ESA para el desarrollo y soporte científico y de calibración.

Cuando comience a operar habrá inaugurado una nueva era en la astronomía. Eso es lo que está en juego. De ahí la importancia de que todo salga bien. Sin olvidar que la inversión supera los 10.000 millones de euros.

A través de las lentes del James Webb la ciencia realizará un viaje en el tiempo con el que hasta ahora solo podía soñar: retroceder hasta el momento exacto en el que se formaron las primeras estrellas. Esa vista atrás aportará información vital sobre la historia del universo.

El telescopio podría ayudar, además, a responder a la gran pregunta de si estamos solos en el cosmos ya que estudiará con mucha precisión los exoplanetas. «El primer año de observaciones, que ha recibido más de mil propuestas investigación de equipos científicos de todo el mundo, dedicará un 25% del tiempo de observación a estudiar a unos 60 o 70 exoplanetas. Queremos saber de qué están hechos, que tienen en la atmósfera y para eso Webb permitirá hacer observaciones que nos ayudarán a saber qué estructura y moléculas hay en esos planetas, y eso solo el primer año», sostiene García Marín.

Dentro del Sistema Solar analizará los planetas que están más allá de la Tierra, como los gigantes gaseosos y los planetas helados, pero sobre todo se va a centrar mucho en observar las atmósferas y la estructura de esos planetas. Webb nos va a dar mucho detalle», concluye Oliveira.