Una derrota electoral daría alas a los que piden su salida
17 dic 2021 . Actualizado a las 09:03 h.Boris Johnson y el Partido Conservador contenían el aliento ayer, mientras los electores de North Shropshire, en el noroeste de Inglaterra, votaban a su nuevo representante en la Cámara de los Comunes. Las elecciones sobrevenidas se presentaban muy reñidas para los estándares de la zona; y sus resultados podrían dar alas a los tories que piden reemplazar al primer ministro británico.
Los comicios de esta circunscripción rural de 80.000 votantes tienen gran simbolismo por varias razones. La primera es que la zona ha sido uno de los feudos indiscutibles de los conservadores desde hace décadas. Sin embargo, esta vez las encuestas pronosticaban empate técnico entre el conservador Neil Shastri-Hurst y la demócrata liberal Helen Morgan. El segundo motivo es que estas votaciones anticipadas se dieron porque el titular del escaño, Owen Paterson, dimitió en noviembre, tras revelarse que intercedió ante varios organismos gubernamentales a favor de dos compañías que lo tenían contratado como asesor mientras era diputado. Fue el primero de una serie de escándalos de corrupción que han salpicado a varios legisladores tories y han erosionado la imagen del premier, por la manera de manejarlos.
Una eventual derrota pondría la guinda a una semana catastrófica para Johnson, que ha visto su liderazgo no solo cuestionado por la oposición, sino también y abiertamente en sus propias filas, en especial después de que el martes 96 de sus legisladores rechazaran respaldar en el Parlamento sus medidas contra la nueva variante del covid-19.
Aunque los conservadores confiaban en que Shastri-Hurst retendría el escaño, también admitían que en el partido cundía el nerviosismo. El equipo de Morgan sacó provecho a la ola de escándalos de corrupción que estalló con Paterson y a las recientes revelaciones de que colaboradores de Johnson y él mismo no respetaron las prohibiciones de reuniones y fiestas en los primeros dos confinamientos. Esto permitió a la aspirante opositora, una contable, pisarle los talones al candidato tory.
«Si perdemos, será un desastre absoluto para el primer ministro», declaró a The Guardian un diputado conservador, que pidió no revelar su identidad. El parlamentario admitió que una derrota podría hacer que muchos en el partido «comiencen a actuar como pollos sin cabeza» y forzará a Johnson a dar un giro radical si quiere seguir en Downing Street.
El primer ministro y su círculo más cercano aguardan una victoria, así sea por los pelos, porque creen que apaciguará los ánimos de rebelión. Este viernes, cuando se conozcan los resultados, podrá saberse si la cabeza de Johnson peligra o no.
Los británicos rechazan la guerra permanente con Bruselas y quieren que su Gobierno coopere con la UE
j. f. a.
Más cooperación y menos pelea. Este es el enfoque que los británicos esperan que el Gobierno de Boris Johnson adopte frente a la UE a corto plazo, pues creen que la estrategia de la «guerra permanente» que ha mantenido en los últimos meses con los Veintisiete a cuenta del brexit los aleja de un socio fundamental para su futuro. Así lo reveló un estudio del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, por sus siglas en inglés), un centro de estudios fundado en el 2007 con el fin de defender el paneuropeísmo.
El informe, para el que se entrevistaron a más de 2.000 británicos, arrojó que el 39 % de los encuestados ven el club comunitario como un aliado clave para el Reino Unido, en comparación con el 22 % que creen que ese lugar lo ocupa Estados Unidos.
En los últimos doce meses las relaciones entre Londres y Bruselas no han hecho más que deteriorarse por las disputas sobre el Protocolo de Irlanda del Norte y la pesca en las aguas del canal de la Mancha. Los autores del texto, Nick Witney y Jeremy Shapiro, consideran que Johnson quiere mantener «encendidos los fuegos del antagonismo del brexit» hasta las próximas generales y usarlos como bandera para su eventual campaña de reelección.
Un riesgo para la seguridad
La estrategia de la guerra permanente con la UE podrá seguirle dando a Johnson algunos votos a corto plazo, pero de mantenerse en el tiempo supondrá un riesgo para el país. «Este enfoque está erosionando la capacidad del Reino Unido para cooperar con la UE en política exterior y de seguridad», se lee en el informe.
Por último, el centro también reveló que la mayoría de los británicos ven en el proyecto de la «Gran Bretaña global» que el premier conservador impulsa tras el brexit como una «ilusión arraigada de un pasado imperial olvidado». El proyecto incluye la firma de acuerdos de libre comercio, sobre todo con países de Asia-Pacífico; y también el reimpulso de su poderío militar, en especial el nuclear y el naval.