El despegue del James Webb será este sábado a las 12.20 horas
24 dic 2021 . Actualizado a las 09:06 h.El lanzamiento del James Webb se está haciendo de rogar. Esta vez ha sido el mal tiempo. El despegue del cohete Ariane 5 que estaba previsto para hoy se producirá finalmente mañana entre las 12 y las 14 horas. El telescopio ya se encuentra en la plataforma del puerto espacial europeo situado en la Guayana francesa listo para ser lanzado. «Ha habido muchos más retrasos. Nosotros entregamos el NIRSpec en el año 2008, cuando el inicio de la misión iba a ser el 2014», apunta la gallega Marga Pereira, jefa del programa de Airbus Crisa que participó en el diseño de la electrónica y software del James Webb.
El NIRSpec es uno de los cuatro instrumentos que incorpora el telescopio y que se ha desarrollado bajo responsabilidad de la Agencia Espacial Europea. Se trata de una tecnología que separa la luz en sus diferentes colores o longitudes de onda para informar sobre características como composición, densidad, temperatura o movimiento de los cuerpos en observación. Puede medir en el infrarrojo cercano, operando a 235 grados bajo cero, hasta 100 objetos simultáneamente. «Será capaz de detectar la radiación más débil de las galaxias más distantes y cambiará la forma en que vemos el universo gracias a la combinación de su sensibilidad sin precedentes en el infrarrojo y su excelente calidad de imagen. El instrumento será clave para lograr una visión más profunda de la evolución del universo», destaca.
La ingeniera coruñesa no disimula los nervios y la emoción que está viviendo en estas horas previas. «Al final el destino ha querido que el lanzamiento sea el día de Navidad. No se me ocurre una fecha mejor. Lo único que lamento es que debido a la pandemia no he podido ir a los Países Bajos para asistir al despegue desde el Centro Tecnológico de la Agencia Espacial Europea», apunta.
La fabricación del telescopio más potente de la historia no solo ha provocado que los plazos se hayan dilatado. El presupuesto del proyecto de la misión prácticamente se ha multiplicado por dos. El quebradero de cabeza para los ingenieros ha sido buscar la manera de enviar algo tan grande al espacio. Al final se decantaron por hacer un telescopio en diferentes partes que se irán acoplando unas con otras cuando ya estén en órbita. «Todo el trabajo y la tecnología implicados en este desafío tan complejo han sido los responsables de los retrasos y el incremento de los gastos. Por ejemplo, hubo un cambio de última hora en el propio cohete. Se dieron cuenta de que cuando se abre en el espacio, en el interior se crea un pequeña corriente de aire que podría dañar el parasol, que resulta fundamental para enfriar el instrumento y que está hecho con un material que es extremadamente fino. Tuvieron que rediseñar toda la cubierta del Ariane 5 para asegurar que esto no iba a ser un problema», concluye Pereira.