Al menos tres de las chicas liberadas de la banda de proxenetas vivían en centros de protección de la Comunidad de Madrid

La Voz REDACCIÓN

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Agentes de la Policía Nacional en Madrid en una imagen de archivo
Agentes de la Policía Nacional en Madrid en una imagen de archivo Jesús Hellín | Europa Press

El Defensor del Pueblo y la Consejería de Familia abren una investigación sobre lo ocurrido

07 ene 2022 . Actualizado a las 14:01 h.

Al menos tres de las diez chicas liberadas por la Policía Nacional al desarticular una banda que las explotaba sexualmente en locales y narcopisos de la capital vivían en centros de protección de menores la Comunidad de Madrid, han confirmado a Europa Press fuentes de la Consejería de Familia, Juventud y Política Social.

No obstante, podrían ser más, ya que el departamento que dirige Concepción Dancausa está recopilando con detalle y precisión toda la información para conocer realmente lo que sucedió y así dar explicaciones la oposición y al Defensor del Pueblo, que ha abierto una investigación al respecto, tal y como se comprometió la consejera anteayer en Twitter.

Las diez liberadas, todas españolas salvo una dominicana y una rumana, tienen entre 14 y 16 años. La policía vincula a tres de ellas con centros de menores de la Comunidad de Madrid, otra con un centro de Guadalajara, otra vivía con su familia y otra ya era mayor de edad, entre otras situaciones, han informado a Europa Press fuentes policiales, que desconocen bajo qué tutela estaban estas chicas.

La Consejería aseguró en un principio que es un caso de prostitución ajena los centros y que ninguna de las víctimas de esta mafia de proxenetas estas tutelada por la Comunidad, pero ahora se sabe que al menos tres sí lo estaban. La Dirección General de Infancia, Familia y Fomento de la Natalidad están cooperando con la policía en todo lo que requieran. De hecho, las mismas fuentes recalcan que una de las menores fue atendida en un centro de protección regional, enviada por la policía cuando fue encontrada en situación de vulnerabilidad.

El testimonio de esta adolescente, que fue enviada primero al centro de primera acogida de Hortaleza pero luego a la Residencia de Adaptación Psicosocial Picón de Jarama, situada en Paracuellos y especializada en adicciones, ha sido muy importante para desarticular la trama.

Estando allí confesó a los tutores que había sido explotada por una banda, al igual que otras chicas con necesidades económicas que captaban donde podían. No obstante, desde la policía explican que estos testimonios no fueron clave para desarticular el grupo criminal, ya que las pesquisas se había iniciado mucho antes, en abril.

La investigación arrancó cuando los agentes del Grupo XXII de la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de Madrid tuvieron noticias en abril que una menor de edad se fugaba con asiduidad de su lugar de residencia y que durante sus ausencias mantenía relaciones sexuales con personas mayores de edad a cambio de dinero o de sustancias estupefacientes en el polígono Marconi o en narcopisos de Usera o de Vallecas.

Los investigadores descubrieron que otras menores, con las que compartía lugar de residencia, se encontraban en la misma situación. La banda contactaba con ellas a través de redes sociales ganándose su confianza y posteriormente las utilizaban para ofrecer servicios sexuales a clientes a los que suministraban sustancias estupefacientes.

La operación culminó con la liberación de las diez víctimas y con un total de 37 individuos arrestados, la mayoría dominicanos. Pero también hay cuatro marroquíes y algunos rumanos, nigerianos, españoles y cubanos, con edades comprendidas entre los 18 y los 57 años. Además, hay al menos cuatro mujeres detenidas.

Están acusados presuntamente de perpetrar los delitos de agresión sexual, prostitución de menores, tenencia de pornografía infantil, detención ilegal y delito contra salud pública. Una vez pasaron a disposición de la autoridad judicial se decretó el ingreso en prisión de ocho de ellos.