El animal se ha convertido en una celebridad en Italia, pero los expertos consideran que su comportamiento puede ser peligroso para los habitantes del parque nacional de los Abruzos.
10 ene 2022 . Actualizado a las 09:22 h.Juan Carrito es un joven oso pardo muy goloso que, con solo un año y medio, ya es una estrella en Italia y en el extranjero. Hace unos días incluso apareció en el periódico británico The Times tras comerse una bandeja de galletas recién horneadas en una pastelería de Roccaraso, un pueblo de la región de los Abruzos, en Italia central. «Esta incursión me hizo sonreír, a mi marido un poco menos. Voy a poner rejas en la ventana», dijo la propietaria a un periódico italiano.
Los vecinos de este pueblo de unos 1.500 habitantes están acostumbrados a la presencia de animales salvajes. Roccaraso está muy cerca del parque nacional de los Abruzos, Lacio y Molise, uno de los más famosos de Europa por su extraordinaria biodiversidad. De hecho, este parque alberga la única comunidad superviviente de osos pardos de los Apeninos, una especie de plantígrado genéticamente distinta de las demás, a la que pertenece Juan Carrito. Pero nunca se había visto un oso como él.
Desde la primavera, cuando se separó de su madre y sus tres hermanos, «Juan Carrito empezó a recorrer los pueblos del parque y sus alrededores, y sobre todo a hacerlo durante el día, algo muy poco habitual -explica a La Voz Luciano Sammarone, director del parque nacional-. Incluso se quedaba a dormir en los pueblos».
En mayo, técnicos del parque capturaron al oso en el pueblo del Carrito para ponerle un collar GPS y controlar sus movimientos. Así es cómo se originó ese nombre tan especial. «Es una tradición en el parque poner a los animales el nombre del sitio en el que son capturados por primera vez», indica Sammarone con una sonrisa. «Queríamos añadir a Carrito el nombre del presidente del parque, Giovanni, pero, como Carrito suena un poco español, lo tradujimos a Juan», añade.
Sammarone habla del joven oso con una mezcla de ternura y preocupación: «Este verano empezó a alimentarse en los cubos de basura. Esto hace que la situación sea muy delicada».
Paolo Ciucci, profesor asociado del Departamento de biología y biotecnología de la Universidad La Sapienza de Roma, explica que la frecuencia con la que Juan Carrito se adentra en las zonas urbanizadas es tan elevada que «es necesaria una respuesta de gestión, para evitar el empeoramiento de la situación o la posibilidad de consecuencias graves para la seguridad de las personas». El oso pardo de los Apeninos no es una especie abiertamente agresiva con el ser humano, señala Ciucci, «por eso la presencia de Juan Carrito se tolera de forma extrema, algo que nunca ocurriría con otras poblaciones de osos».
Traslado infructuoso
A principios de diciembre, el personal del parque intentó trasladarlo a una zona montañosa caracterizada por la abundancia de cuevas, con la esperanza de que esto le indujera a hibernar. Pero, tras unos días de nevadas, la temperatura subió y el joven oso se puso en marcha para volver al pueblo de Roccaraso.
Sammarone no oculta su preocupación. Según los expertos -italianos e internacionales- consultados por el parque, Juan Carrito está demasiado acostumbrado a estos comportamientos como para esperar un cambio, y sería oportuno encerrarlo en un recinto para evitar el riesgo de accidentes. «Nosotros contestamos que queremos darle una oportunidad, aunque sabemos que es el camino más difícil», dice.
El director explica que, desde que era un cachorro, Juan Carrito está acostumbrado a que cientos de personas le hagan fotos y vídeos. En el pueblo ha habido quien le ha dejado comida, alimentando un comportamiento que corre el riesgo de poner en peligro tanto a la gente como a él mismo. «Los humanos creemos que podemos gobernar incluso la vida salvaje con nuestras propias reglas -concluye-, pero es una actitud equivocada».