El arranque del ciclo electoral tensiona al máximo la coalición de Gobierno

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, en una sesión de control al Ejecutivo en el Senado.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, en una sesión de control al Ejecutivo en el Senado. JESÚS HELLÍN

Sánchez toma distancia pública con Unidas Podemos e impulsa la agenda social para evitar que sus socios se la apropien en la campaña de Castilla y León

12 ene 2022 . Actualizado a las 15:28 h.

El ciclo electoral que se abre con los comicios en Castilla y León está tensionando más que nunca las costuras del Gobierno de coalición. La polémica en torno a las declaraciones del ministro de Consumo, Aberto Garzón, sobre las macrogranjas, en la que el sector socialista ha optado por dar la espalda abiertamente al dirigente de Unidas Podemos con más rotundidad incluso que cuando Pedro Sánchez defendió «el chuletón», es solo un capítulo más de un distanciamiento que amenaza con aumentar cuando se abra la campaña electoral.

El PSOE trata de distanciarse de su socio para no pagar el coste político por unas declaraciones que han indignado a los socialistas, más por su inoportunidad que por el fondo de la cuestión. Y desde Unidas Podemos se ha respondido también con firmeza acusando a Sánchez de comprar los «bulos» creados por la ultraderecha. Ninguno de los dos socios parece dispuesto a dar un paso atrás de aquí al 13 de febrero, cuando se celebran los comicios en Castilla y León.

Leyes con fuertes discrepancias

Pero es que, además, de cara a esas elecciones, Sánchez ha reactivado la agenda social del Gobierno para impedir que Unidas Podemos la reivindique en solitario durante la campaña. Este martes, el Ejecutivo incluyó en su plan normativo para el 2022 la abolición de la prostitución. Una medida que, sin embargo, puede ser un nuevo foco de conflicto entre los socios ya que, aunque una parte de Podemos es también abolicionista, otros sectores, como los comunes en Cataluña, abogan por la regularización de la prostitución, y no por su prohibición.