Elkin Muñoz, director del IVI en Vigo y en A Coruña: «Una mujer con cáncer tiene una alta probabilidad de ser madre en el futuro»

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Asegura que después de recibir un tratamiento oncológico, el 95 % de mujeres se quedan embarazadas gracias a la donación de óvulos y el 50 % lo consiguen con ovocitos propios

21 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Elkin Muñoz (Colombia, 1967), ginecólogo y director de las clínicas IVI de Vigo y A Coruña, trabaja desde hace años para que las mujeres puedan cumplir su deseo de ser madres, también aquellas que han pasado por un tratamiento oncológico. En este sentido, señala que en los últimos años se ha avanzado mucho en la oncofertilidad, un campo de la medicina donde especialistas en cáncer y en fertilidad suman conocimientos para dar alternativas a estas mujeres de cara a una futura maternidad.

 —¿El diagnóstico de cáncer supone cerrar la puerta a ser madre?

—No, en absoluto. Hoy en día a una mujer que se le diagnostique un cáncer y que esté en una edad reproductiva, obviamente dependiendo del tipo de cáncer y de su estado de fertilidad previo al diagnóstico, tiene una probabilidad alta de ser madre en el futuro. Y la experiencia de varios años trabajando en esto nos lo ha demostrado.

—Ante un diagnóstico de este tipo ¿qué debe hacer una mujer que quiera ser madre?

—Tiene que contactar inmediatamente, bien a través de su oncólogo o de su médico, con un centro de reproducción asistida. Nosotros, en las clínicas IVI, tenemos desde el 2007 un programa para hacer tratamientos gratuitos a mujeres y hombres con cáncer. Hacemos una preservación de la fertilidad mediante la congelación de óvulos.

—¿Cómo afecta la quimioterapia o la radioterapia a los óvulos?

—Los óvulos son células en crecimiento, que se ven afectadas por la medicación que van a recibir para el cáncer porque está dirigida a bloquear el desarrollo de las células, la maduración y su división. Afecta no solo a las células malas, sino, desafortunadamente, también a las buenas, a células de otros tejidos, por eso a las pacientes se les cae el pelo o las cejas, etc. Las células del cáncer crecen de manera desorganizada, no controlada, y por eso los medicamentos van a bloquear ese crecimiento, pero a la vez también afecta a otros tejidos, entre ellos a las gónadas, tanto en varones como en mujeres.

—¿El efecto siempre es el mismo?

—La medicación afecta en mayor o menor medida dependiendo del tipo de medicamento, de la edad de la paciente, de las dosis, del número de fármacos que se vayan a conjugar, del número de ciclos y del estado previo de fertilidad de esa paciente. Estos serán los determinantes que hagan que la paciente pierda el funcionamiento de sus ovarios parcial o totalmente, o solo tangencialmente. Puede ser que alguna paciente, después de ser tratada para un cáncer, se embarace de forma espontánea, pero es una probabilidad baja. Lo más normal es que pierda el funcionamiento de sus ovarios, por eso nos anticipamos y necesitamos congelar los óvulos o la corteza de ovario, la mayoría de las veces optamos por lo primero, y lo hacemos antes de empezar la quimioterapia o radioterapia porque luego el daño ya está hecho.

—Entonces, después de la quimioterapia y la radioterapia es difícil que una mujer se quede embarazada de manera natural.

—Es difícil que sea de forma natural y con sus propios óvulos, si no los ha vitrificado antes del tratamiento. Hay que pensar que los tratamientos de cáncer son prolongados en el tiempo, en el más frecuente que tenemos, el cáncer de mama, la paciente no se va a embarazar, como mínimo en cinco años. Una vez pasa este tiempo, hay que mirar cómo han quedado las cosas. La mayoría sí se van a quedar embarazadas, si no han congelado los óvulos, tendrán que recurrir a la donación de óvulos.

—¿La quimioterapia o radioterapia deja inservibles los óvulos?

—Con una alta probabilidad. En algunas pacientes no es así, se embarazan, incluso de forma espontánea. ¿Por qué? Porque los fármacos no eran tan agresivos o eran pacientes relativamente jóvenes, o el número de ciclos o las dosis fueron bajas...

—Y en el caso de que ese embarazo se produzca de manera espontánea, ¿existe algún riesgo?

—Pese a que llevamos varios años trabajando, hay poca experiencia en esto. Se sabe que cuanto más cerca de la quimioterapia en tiempo estemos, más riesgo habrá, sobre todo de aborto y alteraciones cromosómicas, porque las células pueden quedar muy tocadas. Pero con el paso del tiempo, esas células se pueden regenerar y formar embriones normales. Tenemos pacientes que se embarazan a los cuatro o seis años de un tratamiento de cáncer de forma espontánea y sus hijos son sanos. No significa que el daño sea definitivo, puede ser transitorio. Lo cierto es que es apostar a una lotería con pocos números para ganar. Lo ideal es actuar antes de recibir la medicación para poder preservar la fertilidad, porque no sabes si luego va a poder ser, pero no es imposible. Y una cosa son los ovarios y otra el útero.

 —Explícate.

—Está demostrado, y así lo publiqué en una revista internacional hace varios años, que la quimioterapia no afecta al útero. Evaluamos pacientes que recibieron donación de óvulos después de haber recibido tratamientos contra el cáncer, y más del 95 % se quedan embarazadas después de varios intentos. Si han congelado sus óvulos previamente también tienen una probabilidad alta de embarazo, en torno a un 40-50 %. Porque la quimioterapia no afecta al útero, pero sí a los ovarios, y la radioterapia depende de la zona donde se aplique, no es lo mismo el cuello que la pelvis, de las dosis de irradiación, de las veces que se aplique y de cómo estaba el útero previamente. Nosotros publicamos que todas las mujeres que habían recibido radioterapia por encima del diafragma se pudieron embarazar y alguna que recibió radioterapia pélvica fue un poco más difícil, pero no imposible.

 —¿Cuándo se puede iniciar un tratamiento de reproducción?

—Nosotros no vamos a intervenir para una gestación hasta que el oncólogo no le dé el alta a la paciente, y requiere un tiempo de seguridad para comprobar que no sufra recaídas y pueda decirle «estás curada», porque el cáncer no tiene cura total, siempre seguirá pendiente de ello. Pero sí dada de alta: «Ya no necesitas tomar medicación, solo haremos controles cada x tiempo según los protocolos y el tipo de cáncer». Y los oncólogos en los tumores hormonodependientes no van a darles altas antes de los cinco años. Los oncólogos nos tienen que autorizar tanto la congelación de los óvulos como en el futuro, el uso. El tratamiento está dirigido por ellos, no por nosotros, nosotros hacemos una labor paralela.

 —¿Está demostrado que haya algún tipo de cáncer que complique la futura maternidad?

—Hemos estudiado los tres tipos de cáncer más importantes, y en el de mama que es el que más hemos investigado por su prevalencia en la población española, vimos que las pacientes que tienen mutaciones genéticas, aquellas que tienen un cáncer hereditario que son solamente el 5 %, tienen menor respuesta al tratamiento, es decir, producen menos óvulos. Pero una vez que los óvulos los tenemos en nuestro laboratorio, no hemos visto ninguna diferencia. No es que las pacientes con cáncer vayan a tener dificultades para embarazarse porque sus óvulos sean de peor calidad. Sin embargo, hay trabajos que dijeron que sí, que la alteración metabólica que genera el cáncer —porque es una enfermedad catabólica que destruye los tejidos— afectaba a los óvulos, pero nuestra experiencia no ha sido así, y solamente hay un par de estudios que hablan de eso, el resto de investigadores no hemos encontrado evidencia.

 —El mensaje es positivo: después del cáncer se puede ser madre.

—Sin ninguna duda, y hay que luchar por ello, porque hoy en día los tratamientos del cáncer gracias a las investigaciones de los oncólogos y a su buen hacer en un alto porcentaje es curable, si se detecta tempranamente. Obviamente, hay algunos que son muy agresivos y no hay nada que hacer, pero en la mayoría la supervivencia es alta, por eso esta nueva especialidad de la oncofertilidad se genera cuando vemos que las pacientes ya no solamente tienen que luchar por vivir, sino además por tener una buena calidad de vida y cumplir su deseo.