El factor Yolanda Díaz: una estrategia que suscita dudas

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La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en la presentación de la reforma laboral tras el Consejo de Ministros del 28 de diciembre.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en la presentación de la reforma laboral tras el Consejo de Ministros del 28 de diciembre. JUAN CARLOS HIDALGO

¿Cómo puede influir la irrupción de la vicepresidenta Yolanda Díaz en el escenario político como más que probable candidata a la Presidencia del Gobierno del espacio a la izquierda del PSOE? Martínez no cree que «sea un factor que permita enraizar o cimentar a medio o largo plazo una base electoral sólida con capacidad de crecimiento, más allá de lo que durante estos dos años ella como ministra pueda realizar». «Su proyecto político no acaba de arrancar, pasan los meses y el mensaje es ambiguo, a veces contradictorio y da la sensación de que no lo tiene claro, y cuanto más pasa el tiempo esa percepción será mayoritaria y se volverá en su contra», sostiene. Recuerda que «los estudios demuestran que el electorado quiere liderazgos conciliadores, pero fuertes, con las ideas claras».

También «podría percibirse que sus posibles aliados no son tantos, o que tienen miedo a sufrir una derrota clara, o incluso la gente puede pensar que con el tiempo ella podría pasarse al PSOE. «Le urge cuanto antes dar forma a su proyecto para que su indefinición no se vea como debilidad», concluye.

Difícil encaje

Para Barrera, aún es una incógnita. Primero, «porque Díaz no es, estrictamente hablando, de Podemos aunque sí esté en el Gobierno como parte de la cuota de UP y haya sido elegida por Iglesias como la candidata de la coalición en las próximas elecciones generales». Además, «sus movimientos estratégicos apuntan a otros nichos más allá de Podemos, lo que puede generar luchas internas que lastren su candidatura». En su opinión, «es indudable que tiene un perfil más amable que el de Iglesias de cara a los votantes, aparte de una más probada capacidad de gestión». Pero «no sabemos aún hasta qué punto una plataforma más personalista puede herir de muerte a la crecientemente desgastada marca Podemos».

Según Fumanal, «lo primero que deben solventar es el encaje de Díaz en la organización Podemos». «Su visión transversal del movimiento a la izquierda del PSOE, junto con Compromís, Comuns, Más País, choca con la más partidista que Podemos ha promovido y que ha provocado algunas crisis orgánicas importantes», sentencia.