Cristina Arias, catedrática de la Universidade de Vigo: «Los parásitos de las cacas callejeras pueden afectar a los humanos»

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Cristina Arias Fernández, catedrática de la Universidad de Vigo
Cristina Arias Fernández, catedrática de la Universidad de Vigo Miguel Villar

La experta en parasitología advierte sobre los riesgos de transmisión de enfermedades de animales al hombre y sobre el bioterrorismo

02 feb 2022 . Actualizado a las 11:58 h.

«Lo importante es saber que los agentes patógenos están ahí, que hay que tener mucho cuidado y que, si se guardan algunas condiciones higiénicas, la mayoría de las veces no va a pasar nada». Con esta frase resumía Cristina Arias Fernández su intervención en las jornadas sobre salud ambiental que organizó el Centro Integrado de Formación Profesional A Carballeira de Ourense. Esta catedrática de la Universidade de Vigo, que trabaja en el Departamento de Biología Funcional y Ciencias de la Salud, habló a los alumnos de zoonosis — las enfermedades transmisibles de animales al ser humano— y de bioterrorismo, dos asuntos candentes en un momento en el que el mundo está sufriendo una pandemia provocada por un virus y bajo la amenaza de un nuevo conflicto bélico internacional.

—En los inicios de la pandemia por covid se habló de que su origen fue un pangolín y también se apuntó a que fue un virus modificado en unos laboratorios. ¿Cuál es su opinión?

—Es cierto que al principio se habló mucho de ese tema y ahora se ha dejado de hablar. El virus había salido de la ciudad china de Wuham y en esa ciudad hay un centro de investigaciones de virología y enfermedades infecciosas. Tú no puedes decir fehacientemente que el virus ha salido de ahí, porque no tienes las pruebas, pero eso es lo que hay: El virus empezó ahí y ahí hay un centro especialista en virología que es de los mejores del mundo.

—¿Se inclinaría entonces por ese origen?

—Sí, pero es una opinión más y no se puede demostrar. Tampoco sería tan raro que fuese una zoonosis espontánea porque hay muchos virus que han mutado y pasan de animales a hombres. En el caso de los coronavirus ya había pasado unos años antes, en Arabia Saudí, pero no había llegado a convertirse en pandemia.

—¿Convivimos con muchos virus que eran propios solo de animales?

—No solo con virus. Las zoonosis son enfermedades de animales transmisibles al hombre y ahí hay implicados tanto virus como bacterias, hongos, lo que llamamos parásitos unicelulares y pluricelulares; e incluso los artrópodos como ácaros y mosquitos, que transmiten un montón de cosas como la sarna, el paludismo o la leishmaniasis, por ejemplo.

—¿Influye el cambio climático en que cada vez se produzcan más zoonosis?

—Hay muchas cosas que influyen, pero sobre todo la falta de conciencia sobre los riesgos de los traslados de animales de un lado a otro, especialmente el tráfico de mascotas exóticas que no sabemos qué traen con ellas. Es un riesgo tanto para los humanos como para los animales. Ahí está el caso del sapoconcho gallego que está desapareciendo por un parásito que tienen las tortugas tropicales aunque a ellas no les afecta. O el mapache americano que también tiene un parásito que, cuando los introdujeron aquí, se lo pasaron a los osos. Pero además del traslado de especies hay otras muchas cosas a las que no damos importancia y también tienen riesgos.

—¿Por ejemplo?

—Las cacas callejeras son un problema porque tienen parásitos que pueden afectar a los humanos. Hay mucha gente que no las recoge, se quedan en los parques o incluso en las calles y cualquier niño puede entrar en contacto con ellas. Y hay que tener en cuenta, en el caso de los parásitos, que como el humano no es el hospedador habitual, no se desarrollan hacia la fase adulta, se mantienen como larvas, migran por todo el cuerpo y pueden quedarse en el hígado, en un ojo... También el toxoplasma, del que nos podemos infectar a través de las heces del gato o consumiendo poco cocinada carne de vaca que esté parasitada, que lo puedes tener y ser totalmente asintomática, pero produce abortos y malformaciones en el feto. O los anisákidos que ingerimos por comer pescado crudo o poco cocinado, son un problema. No deberíamos consumirlo sin haberlo congelado antes durante 48 horas por lo menos.

—¿Se producen los saltos entre especies con mucha frecuencia?

—Sobre todo pasa más con los virus, que mutan con mucha facilidad y muy rápidamente. Hay otros agentes patógenos que no tienen tanta capacidad. De todos modos, hay que tener en cuenta que no todas las enfermedades que nos transmiten los animales a través de esos patógenos son fácilmente detectables.

—¿Por eso estos elementos infecciosos se usan como armas?

—El bioterrorismo es la utilización de agentes biológicos para destruir o mermar a una población humana. Y la historia está ahí; siempre se utilizaron agentes patógenos. Hasta los romanos lo usaban aunque no supieran lo que eran esos agentes infecciosos. Y aunque ya hace muchos años que la Organización Mundial de la Salud y otras organizaciones internacionales firmaron un protocolo para no usar armas biológicas, se utilizaron.

—¿Cree que esta pandemia de covid podría haber sido una maniobra de ese tipo?

—No lo sabemos. ¿Podría haber sido? Claro que podría haber sido hecho adrede, pero no lo puedes demostrar.

—Hay quien dice que la tercera guerra mundial no será nuclear sino biológica.

—Es que los agentes patógenos son muy fáciles de utilizar e infinitamente más baratos que las armas nucleares. Además, los difundes y tardan en aparecer los problemas porque tienen lo que se llama período biológico de incubación entre que sueltas el agente causal y aparecen los síntomas. Y en algunos parásitos tardan mucho más porque muchas veces están en el ser humano sin producir síntomas pero te están destruyendo por dentro. La guerra biológica no solo produce mortalidad, sino morbilidad. Las armas nucleares, además de más costosas de producir, son mucho más llamativas; no pasan desapercibidas.