Los unionistas dinamitan el Gobierno del Úlster por la vigencia del Protocolo del «brexit»

juan francisco alonso LONDRES / E. LA VOZ

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Paul Givan a su llegada a la sala donde anunció su dimisión
Paul Givan a su llegada a la sala donde anunció su dimisión

La dimisión del ministro principal aboca al territorio al adelanto electoral

04 feb 2022 . Actualizado a las 11:37 h.

La obsesión del Partido Democrático Unionista (DUP, por sus siglas en inglés) por acabar con el Protocolo del brexit sobre Irlanda e Irlanda del Norte lo ha llevado a presionar el botón nuclear. Tras pasar meses amenazando con acciones si el Gobierno británico y la UE no desechaban el texto, el ministro principal Paul Givan anunció este jueves su dimisión, que hizo saltar por los aires el Gobierno de coalición, sin importar que este paso ponga en riesgo la frágil convivencia en la región.

«Hoy marca el fin de lo que ha sido el privilegio de mi vida: servir como ministro principal de Irlanda del Norte». Con estas palabras Givan inició su último discurso como jefe del Ejecutivo autonómico, una decisión que achacó al acuerdo que mantiene al Úlster dentro del mercado único y la unión aduanera para evitar una frontera entre las dos Irlandas y no violar los acuerdos de paz de Viernes Santo de 1998.

«Nuestras instituciones vuelven a estar sometidas a prueba (...) y su delicado equilibrio ha resultado afectado por el pacto entre el Reino Unido y la UE que puso en marcha el Protocolo», dijo el dimisionario en una comparecencia en un hotel de Belfast.

La renuncia aboca a Irlanda del Norte a elecciones, que estaban previstas inicialmente para mayo, debido a que los acuerdos de paz que establecieron el Gobierno compartido obligan a los unionistas y a los republicanos del Sinn Féin a renunciar en caso de que alguno de los dos lo haga. No obstante, las encuestas no auguran buenos resultados para el DUP en las urnas, mientras que colocan a sus rivales y hasta ahora socios en el Ejecutivo a la cabeza en intención de voto.

La decisión de Givan fue duramente criticada por los partidos de la oposición. La viceministra principal Michelle O’Neill, líder del Sinn Féin, la calificó de «catastrófica» y demandó elecciones de inmediato. Por su parte, Doug Beattie, líder del partido Unionista del Úlster, dijo que la dimisión no era más que un truco electoral que no tendrá ningún impacto en los controles aduaneros posbrexit, pues «al final de todo el Protocolo seguirá allí». Sin embargo, el político admitió que la jugada «creará más desestabilización» y «más dificultades para el pueblo de Irlanda del Norte».

Los hechos parecen dar la razón a Beattie, pues este jueves los agentes aduaneros en los puertos norirlandeses continuaban inspeccionando las mercancías que iban o venían del resto del Reino Unido, según la BBC, pese a que la víspera el consejero de Agricultura, Edwin Poots, ordenó detenerlos.

Por su parte, el ministro británico para Irlanda del Norte, Brandon Lewis, exigió al DUP que designe un nuevo ministro principal que asuma temporalmente el puesto y evite la total paralización del Gobierno regional.

El movimiento de los unionistas enrarece aún más el ambiente en el que Londres y Bruselas vienen negociando vías para solucionar los problemas que la aplicación del Protocolo ha generado en su primer año de aplicación. Días atrás la ministra británica de Exteriores, Liz Truss, afirmó que para finales de mes podría haber un acuerdo. Habrá que ver si los últimos acontecimientos afectan a estos pronósticos.