PP y PSOE cierran la campaña en Castilla y León apelando al voto útil

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado VALLADOLID / ENVIADO ESPECIAL

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CLAUDIA ALBA | EUROPA PRESS

Los populares confían en resistir y los socialistas creen en la remontada

11 feb 2022 . Actualizado a las 23:48 h.

Punto y final a la campaña en Castilla y León. Fue una carrera de fondo en la que el PP comenzó con una gran energía que se fue agotando a medida que encaraba la recta final, hasta el punto que en el PSOE aspiran a meter la cabeza en la foto de llegada y obtener un resultado este domingo en las urnas que les permita un cambio en la Junta tras 35 años de Gobiernos conservadores.

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«No es que sea posible, es que está en un pañuelo», trasladan fuentes próximas a la dirección socialista, que confían en que unos restos favorables a la hora de repartir los procuradores en cinco de las nueve provincias: Valladolid, Burgos, Soria, León y Ávila, permita a su candidato, Luis Tudanca, estar en condiciones de negociar los apoyos para una investidura. Pedro Sánchez acudió este viernes a Valladolid para intentar captar a los indecisos apelando a concentrar el voto en sus siglas, convencido de que este domingo los electores van a «abrir las puertas al cambio y la esperanza» para «cerrar la puerta a la coalición del PP y la ultraderecha».

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Casado: «O PP, o sanchismo»

En otra llamada al voto útil, en el PP sostienen también que solo habrá dos caminos para la comunidad a partir del domingo. «O PP o sanchismo. O PP o la ruina. O el PP o los socios de Bildu y ERC. O el PP o el caos», afirmó el líder de la formación, Pablo Casado. Feijoo, que también participó en el cierre de campaña, se refirió a una elección entre «el partido de las mayorías o el inmenso lío». E Isabel Díaz Ayuso desempolvó su eslogan de las autonómicas: «O socialismo, o libertad». A nivel interno los populares admiten el desgaste, pero están convencidos de que lograrán salvar los muebles.

Otra cosa es el negocio final que les salga, porque hay posibilidades de que el adelanto electoral se traduzca finalmente en una renovación de socios en la Junta, cambiando a Cs por Vox, aunque existen dudas de si los de Abascal querrán entrar en el Ejecutivo autonómico por temor a un desgaste de cara a las elecciones andaluzas, en donde cuentan con grandes expectativas.

Abascal también se desplazó a orillas del Pisuerga para exigir a Mañueco que aclarase su política de pactos poselectorales, y si esta «depende de él, de Pablo Casado, o de Bruselas», dijo, en relación a los difusos mensajes pronunciados por los populares durante la campaña.

Parece complicado que el PP encuentre otros socios. El candidato de Ciudadanos, Francisco Igea, con quien gobernaba hasta hace dos meses, volvió a insistir ayer en que no favorecerá la investidura de Mañueco. Si los populares quieren su apoyo, se cobrará la pieza del presidente. Otra cosa son los procuradores que obtengan los naranjas, ya que pese a su buen comportamiento en campaña, todavía hay encuestas que los reducen a una fuerza extraparlamentaria.

Tampoco parece sencillo para el PP buscar aliados entre la España Vaciada, los autonomistas de la UPL o de la escisión que sufrió en Ávila. «Me he tenido que orientar con mapa y cantimplora para saber cuántos partidos se presentan», ironizó Feijoo en el cierre. «Hay partidos que han nacido en los últimos 15 días», añadió.

Sin Yolanda Díaz, Podemos cerró con su secretaria general, Ione Belarra, acusando al PP de ser una «banda de ladrones». Podemos cerró su campaña con su secretaria general, Ione Belarra, acusando al PP de ser una «banda de ladrones».