Feijoo tendrá hasta el 16 de marzo de límite para registrar su candidatura

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID | LA VOZ

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Sandra Alonso

El PP apuesta en bloque por el líder gallego para que asuma el timón

26 feb 2022 . Actualizado a las 14:47 h.

Después de una larga semana en la que el PP fue sometido a una tensión extraordinaria, el encuentro del miércoles en Génova entre los barones territoriales y Pablo Casado sirvió para que se abriera una ventana de calma, un descenso del ruido interno al que también contribuyó que los titulares sobre este terremoto por el que atraviesa la dirección del partido se encogieran como consecuencia de la entrada de las tropas rusas en Ucrania.

Esa noche en Génova se acordó por «unanimidad» la convocatoria de un congreso el primer fin de semana de abril del que saldrá un nuevo presidente, cargo al que Pablo Casado se comprometió a renunciar, tal y como recoge el encabezamiento de la circular que difundieron a la conclusión del encuentro. Según recoge Europa Press, una primera versión del texto incluía un párrafo en el que se apuntaba al gallego como el único capacitado para ponerse al frente de la nave, pero finalmente fue retirado porque el de Os Peares pidió expresamente a sus compañeros ser él el encargado de marcar sus tiempos. De todos modos, aunque no quedó recogido por escrito, los presidentes autonómicos del partido salieron en bloque a la conclusión del sanedrín para mostrar su apoyo a Feijoo. Incluso el propio Casado le pidió a este que se presentase al congreso en el que se decidirá su sucesión, según trasladaron fuentes autorizadas del entorno más cercano del todavía presidente.

El martes se prevé otra jornada intensa. A las 12 están citados en un hotel de Madrid el más de medio millar de dirigentes populares que conforman la junta directiva nacional en la que se refrendará la convocatoria oficial del congreso extraordinario y a Esteban González Pons, una petición expresa de Feijoo, como máximo responsable de su organización. Otra cuestión formal se resolverá una hora antes, ya que comité ejecutivo nacional, un órgano más reducido, ratificará la dimisión de Teodoro García Egea como secretario general.

Plazos para las candidaturas

A la semana de la convocatoria oficial del congreso se abrirá un plazo para que los aspirantes a la presidencia del partido registren sus candidaturas, algo a la altura casi de cualquier afiliado, ya que solo se exige estar al día con la cuota y la presentación de un centenar de avales. En principio, la única candidatura que se aguarda es la de Feijoo, aunque tampoco puede descartarse por completo que aparezca cualquier otra presentada por un desconocido. Aunque los barones temieron en algún momento por una propuesta vinculada a la actual directiva, en las últimas horas parecen descartarla. El murciano Fernando López Miras, de la máxima confianza de García Egea, afirmó ayer que será «el congreso de la unidad», y que Feijoo es el único facultado para liderar un «proyecto de consenso» que sea capaz no solo de «reilusionar al PP», dijo, sino «a todos los españoles».

Las dudas se despejarán definitivamente el miércoles 16 de marzo, fecha tope para presentar las candidaturas. En donde cada vez existen menos dudas es en que en esta ocasión Feijoo sí se hará con las riendas del PP, y la única incógnita a estas alturas parece cuándo oficializará su decisión de presentarse. El otro día en Génova afirmó que no lo haría al menos hasta que el congreso estuviera convocado, por lo que podría aprovechar el gran cónclave de este martes para hacerlo, aunque las personas que conocen más de cerca al presidente de la Xunta apuntan a que se caracteriza por agotar los plazos.

Andalucía y Valencia aspiran a ganar peso en Génova tras la salida de Casado

En caso de que Feijoo tome una decisión que parece bastante madurada y se haga con las riendas del PP, Andalucía y la Comunidad Valenciana son dos de los territorios que presumiblemente ganarán peso en la estructura del nuevo partido. El primero está en manos de Juanma Moreno, que aspira a renovar en la Junta autonómica en las elecciones que deberán celebrarse antes de que concluya el año. El primer guiño es la celebración del congreso extraordinario en Sevilla, en donde se buscará aprovechar la oportunidad para relanzarlo en su objetivo de cosechar una mayoría suficiente. Pese a su llegada a la primera línea con la etiqueta de sorayo, Moreno nunca ha dudado en poner a Feijoo como gran referente dentro del partido. El entendimiento entre el andaluz y el gallego se ha ido acentuando en los últimos años.

Por otra parte, el presidente del PP de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, auguró ayer que en la futura dirección del partido habrá «un peso específico valenciano importante». «El partido ya tiene una hoja de ruta», ha declarado en una manifestación del sector agrario en Valencia, preguntado por si apoya a Feijoo y por si cree que el eurodiputado valenciano Esteban González Pons podría ser el nuevo secretario general, tal y como el gallego tenía en sus planes en el 2018, cuando estudió la posibilidad de presentarse para suceder a Mariano Rajoy.

Feijoo mantiene su plan y maneja los tiempos para anunciar si opta a liderar el PP

El presidente evita por segundo día las comparecencias públicas y su entorno da por hecho que no revelará su decisión hasta que se convoque el congreso

Xosé Gago

En los corrillos de políticos y periodistas que se suceden por Santiago estos días se repite una conversación que se podría resumir con ese «non nos entenden, non» que escribió Eduardo Pondal en Os Pinos. Se alude a la confusión que causa el silencio de Alberto Núñez Feijoo sobre su futuro político entre medios y opinantes de más allá de Pedrafita.

Los rivales del presidente gallego han reconocido su capacidad para manejar los tiempos desde que llegó a Monte Pio. El silencio de estos días —no tiene actos públicos desde el jueves, cuando regresó de Madrid— forma parte de esa forma de hacer.

Feijoo lanzó su último mensaje de calado sobre su futuro y el del partido delante de la sede de Génova en la madrugada del jueves, tras la reunión con Pablo Casado y los demás líderes territoriales del Partido Popular.

Antes de que arrancase el encuentro, todos le habían señalado como la persona elegida para salvar la crisis interna. El propio Casado le destacó por encima de los demás, citándole hora y media antes en el cuartel general del PP. Acabado aquel encuentro con los barones y pese a la expectación de cámaras que le esperaba en el exterior, Feijoo fue él mismo y, lejos de permitir que le marcasen los tiempos, los puso él. Lo hizo cuando recordó los plazos del proceso orgánico del PP que, insistió, hay que respetar: «No voy a hacer ninguna valoración sobre ocupar una vacante que no es tal, ni la presentación a un congreso que no está convocado».

Cuando horas después aterrizó en Lavacolla le volvieron a preguntar, y dejó el mismo mensaje. Los más próximos y su equipo de gobierno le han secundado. Tras su regreso, ese mismo jueves, el vicepresidente Alfonso Rueda repitió sus palabras en la rueda de prensa posterior al Consello de la Xunta. Ayer, el secretario general del PPdeG, Miguel Tellado, mantuvo la línea y señaló que quienes conocen al presidente saben que va a mantener su palabra de respetar el proceso interno.

El estricto respeto a los plazos

El choque entre ese cuidado de los tiempos y la prisa de la política moderna no es nuevo. En los corrillos se recuerda a menudo lo ocurrido en el 2018, cuando Feijoo mantuvo el suspense hasta el final de una junta directiva del partido para anunciar que no iría a Madrid. Su mensaje estaba tan medido en las formas que algunos medios interpretaron por error que sí dejaba Galicia.

Otro tanto ocurrió el año pasado, tras la muerte del conselleiro Valeriano Martínez. Pese a las preguntas y las prisas, Feijoo respetó de forma estricta los días de luto oficial, y solo cuando terminó ese plazo, anunció que iba a pensar en un nuevo titular de Facenda.

El control de los tiempos es una característica que también se solía atribuir a Mariano Rajoy, uno de los líderes populares más próximos a Feijoo; y a Manuel Fraga, con quien fue vicepresidente de la Xunta durante años. Es un estilo arraigado en Galicia, al que no parece que el presidente de la Xunta vaya a renunciar tras cuatro mayorías absolutas y el ascenso en el PP.