Condenado por acoso sexual en Santiago un profesor de pádel que habló de sexo a una alumna menor de edad

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor SANTIAGO

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En una imagen de archivo, los juzgados de Santiago, en los que se encuentra la sede de la sección compostelana de la Audiencia Provincial
En una imagen de archivo, los juzgados de Santiago, en los que se encuentra la sede de la sección compostelana de la Audiencia Provincial PACO RODRÍGUEZ

El club para el que trabajaba le despidió al conocer la denuncia de la chica, a la que preguntó si había pensado en acostarse con él

06 mar 2022 . Actualizado a las 00:55 h.

Que un profesor de pádel hable de sexo a una alumna menor de edad está fuera de lugar y, además, es delito de acoso sexual. Así lo ha considerado la sección de la Audiencia Provincial con sede en Santiago, que acaba de confirmar en todos sus términos una sentencia del Juzgado de lo Penal número 2 de la ciudad por la que se condenó al monitor al pago de una multa de 1.464 euros —ocho meses con cuota diaria de seis euros—, así como a las costas que originó el proceso judicial.

El profesor tenía 56 años de edad cuando se produjeron los hechos, el 10 de febrero del 2018. La chica, que no había cumplido los 18, acudía los sábados de 16 a 17 horas para recibir clases de pádel con un grupo, pero fue sola aquel día porque el resto de sus compañeros se ausentaron. «Mientras peloteaban», señala la sentencia en sus hechos probados, el acusado, aprovechando los momentos en los que se acercaba a ella «para recoger alguna pelota o corregirle el saque, comenzó a hacerle preguntas sobre su vida sexual interrogándole sobre si era virgen, sobre si mantenía actualmente relaciones sexuales y comentando que cómo a su edad no estaba pensando todo el día en el sexo».

El monitor de pádel llevó aquella inapropiada conversación al límite cuando acabó preguntándole si había pensando alguna vez en tener relaciones sexuales con él, a lo que la chica contestó con un no. Él le insistió queriendo saber si era porque le veía muy mayor «a lo que la menor contestó afirmativamente, preguntándole [el condenado] entonces que por qué lo había escogido como profesor de pádel, contestándole ella que por sus cualidades profesionales», añade la resolución de la Audiencia compostelana.

Antes de aquel incidente que motivó la denuncia, la relación entre el acusado y su alumna se había limitado estrictamente al ámbito docente salvo algún comentario puntual de aspectos personales que pudiera surgir en el desarrollo de las clases o a través de conversaciones por WhatsApp para comunicar alguna inasistencia a clase, para confirmarlas o para felicitar fechas o eventos concretos. Nada que pudiera inducir a error al monitor sobre un posible interés sexual de la menor en él.

La conversación salida de tono de aquella clase provocó, señala la sentencia, «un enorme estado de nerviosismo y temor a que si trataba de reprobar al acusado su conducta y abandonar la clase, pudiera reaccionar violentamente y trasladarla a un desván próximo a la pista para agredirla sexualmente, por lo que optó por tratar de disimular su miedo y continuar la clase hasta que, ya finalizada contó lo sucedido a dos amigas de su edad».

Por consejo de las dos chicas a las que relató lo que le había pasado, también relató el incidente a una prima mayor de edad que le instó a que se lo contase a sus padres. Así lo hizo, y una vez que los progenitores de la víctima se enteraron del trance por el que había tenido que pasar su hija se lo comunicaron a la directiva del club, que el 16 de febrero decidió despedir al acusado, que había estado prestando sus servicios en estas instalaciones desde septiembre del 2015.