El Gobierno irá por libre si la UE no adopta medidas contundentes para enfriar los precios energéticos
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La ministra de Hacienda considera precipitado hablar de rebajas impositivas, aunque no descarta ninguna medida
10 mar 2022 . Actualizado a las 16:57 h.«Debido al precio desorbitado de la energía, hemos decidido parar temporalmente dos días nuestras plantas en España, a la espera de las medidas que tome y anuncie el Gobierno», aseguran fuentes del grupo siderúrgico Ferrogloble. Entre esas factorías se incluyen los tres hornos de Ferroatlántica en Galicia. No es la única empresa que ha tenido que paralizar la producción por los altos precios de la energía. El goteo comenzó con la naronesa Megasa, pero la onda expansiva de la guerra en Ucrania, que ha tensado todavía más el mercado, ya se extiende a toda la industria e incluso a otros sectores. Algunas firmas agroalimentarias en España han anunciado ERTE para sus plantas y otras sopesan cerrar.
La situación es preocupante. No se trata de un problema coyuntural. La volatilidad de los precios se ha disparado y no hay visos de que se vaya a relajar a corto plazo, teniendo en cuenta los planes de la Comisión Europea de reducir en dos tercios el gas que importa de Rusia y su negativa a reformar el sistema de fijación de precios en el mercado, donde es este hidrocarburo el que marca el paso por ser la última y más cara tecnología en entrar a suministrar energía.
Los altos costes no solo están golpeando a las industrias que consumen energía de forma intensiva, como la siderúrgica. También a las que necesitan consumir electricidad para mantener granjas en funcionamiento o las panificadoras, que además también tienen que afrontar las subidas del coste de las materias primas: cereales, trigo o aceite de girasol escasean y sus precios se han disparado. La factura podría engordar más si quienes prestan servicios esenciales para llenar los lineales de los supermercados, como los transportistas, deciden subir las tarifas en consonancia con la subida de los carburantes o, directamente, paralizan la actividad.
A pesar de las señales de alarma que emite el tejido productivo y de los riesgos de que la energía haga cortocircuitar todos los eslabones de la economía, el Gobierno dará una nueva oportunidad a sus socios de la UE para acordar medidas de forma conjunta, para evitar distorsiones en el mercado. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha señalado este jueves que sería «precipitado» hablar en estos momentos de rebajas impositivas, como reclaman los transportistas, pero insiste en que el Ejecutivo no descarta ninguna medida para rebajar lo antes posible los precios energéticos. Eso sí, «con la mesura y el equilibrio suficiente», puntualizó en declaraciones a TVE recogidas por Europa Press.
El Gobierno está pendiente de la UE. No hay consenso por ahora en torno a una estrategia común. De hecho, Bruselas ha propuesto esta misma semana dar vía libre a los Estados para que subvencionen como mejor puedan a las empresas y consumidores vulnerables. La ministra ha insistido en que se necesitan actuaciones coordinadas para reformar el sistema de fijación de precios de la electricidad, poner topes al precio del gas, hacer compras centralizadas y revertir a los consumidores los beneficios de las eléctricas. La primera de sus propuestas, sigue sin tener buena acogida en los cuarteles de la Comisión Europea.
El Ejecutivo de Sánchez espera que entre hoy y mañana se adopten medidas «contundentes» para que la economía no se contagie de la escalada de los precios energéticos. Las actuaciones individuales de los países «tienen mucho menos impacto», asegura Montero, en un mercado único como el europeo.
¿Qué pasa si no hay acuerdo en la UE? La ministra de Hacienda reitera que si los jefes de Estado no adoptan medidas de manera coordinada, España «adoptará las suyas propias» para ayudar a las familias y al tejido productivo más dependiente de los costes energéticos. «España adoptará sus medidas si Europa no las adopta», ha indicado.
Montero ha recordado que el Gobierno está impulsando un pacto de rentas con los agentes sociales para dar respuesta a las consecuencias económicas de la guerra. Así, ha afirmado que se van a explorar «diferentes alternativas» y calcular el gasto público que acarrearán.
¿Qué pasará entonces con los Presupuestos Generales del Estado del 2022? Ahora el Gobierno reconoce que va a haber que rehacerlos, en vista de que el escenario macroeconómico y la previsión de gasto, que ya se tambaleaban, han quedado desfasados tras la guerra de Ucrania: «Todo el Presupuesto está al servicio de esta cuestión y adoptaremos las medidas y modificaciones necesarias para hacer frente a las diferentes medidas que se vayan impulsando», ha subrayado Montero.
La inflación que ha desencadenado Putin
«Putin estaba preparando esta invasión desde hace más de un año. Estaba abriendo y cortando el grifo del gas de manera interesada para preparar el terreno para producir la invasión. De ahí que el incremento que se produjo en el último trimestre de los precios energéticos responde a esa estrategia de un gas del que Europa es muy dependiente, no tanto España, pero lo que está ocurriendo está impactando muy negativamente en el incremento de los precios», ha asegurado Montero, culpando a Moscú de la nueva carrera al alza de la inflación. «Todo hace pensar que esto no ha sido una casualidad, esto no se improvisa, una invasión brutal [...] que ha sido premeditada, con nocturnidad», ha subrayado Montero.