Feijoo arranca su gira electoral: «España espera que alguien la gestione, y por eso nos presentamos»

Xosé Vázquez Gago
Xosé Gago SANTIAGO

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Feijoo, este mediodía en la mascletá de Valencia.
Feijoo, este mediodía en la mascletá de Valencia. Rober Solsona | Europa Press

El candidato a presidir el PP abre las puertas a los votantes socialistas que reniegan del «Partido Sanchista»

11 mar 2022 . Actualizado a las 19:41 h.

Alberto Núñez Feijoo arrancó este mediodía en Valencia su gira por las 17 comunidades españolas para explicar el proyecto político que quiere poner en marcha desde la presidencia del PP, a la que se opta como candidato único.

En su primer discurso, plasmó una España bloqueada en una situación que ya era «límite» y que el escenario internacional «ha venido a agravar». Un país con un gobierno dividido, al que describió como un «conjunto de tertulianos» que, lejos de tomar decisiones, se limita a lanzar propuestas y «si no hay acuerdo, no se aprueban». Unos problemas frente a los que recetó «gestión, estabilidad y mayorías». «España espera que alguien la gestione, y por eso nos presentamos», recalcó.

 El candidato arrancó analizando la situación actual. Señaló que «España vive uno de los momentos más complejos historia reciente». en materia económica, señaló «no se ha recuperado la normalidad tras la pandemia». Señaló que la española es la economía, «que más ha sufrido de toda Europa» y es la que más ha bajado «solo después de la argentina». 

Señaló la «inflación desbocada», que no logran alcanzar «ni los salarios ni las pensiones», y advirtió que hay una «nebulosa sobre el futuro que se palpa en la cara de la gente. Todo el mundo está preocupado y esperando respuestas, certezas, no discursos, ni selfis, ni tuits. Esto no va de tuits. El "no vamos a dejar a nadie atrás" [eslogan del Gobierno] -proclamó-, acredita la frivolidad de la vida política española». 

Tras diseccionar la situación, pasó a describir la coalición PSOE-Podemos, un Ejecutivo que «no prioriza el interés general, lo que prioriza es su propia supervivencia», un Gobierno que «está solo para estar y no para gobernar, deja de ser útil y se convierte en un lastre». Un Ejecutivo, añadió después, que siempre que aparece un problema «pone una cortina de humo a la hora de comer y luego otra en el telediario. Ya nos hemos dado cuenta», y añadió que ahora incluso se habla de una serie de televisión sobre Pedro Sánchez

Como ejemplo de cortina de humo puso el citado debate sobre la financiación autonómica: «Mandan un papel y oye, que se enfrenten [los presidentes autonómicos] y discutan para hacer que se hace». Por lo tanto, se pregunto si «se trata de enfrentar a los presidentes, o es que el PSOE no puede presentar una propuesta porque depende de los independentistas» para gobernar.

A continuación explicó su alternativa, que debe ser «sólida solvente y creíble». Aseguró que los españoles «nos están invitando a dar un paso al frente, sin condiciones, con todos los riesgos y todas las oportunidades». Ante esa invitación, añadió, «si mi partido me convoca, no puedo negarme. Estoy a disposición del España y de mi partido, por este orden».

Pasó entonces a explicar que quiere construir la alternativa basándose en los tres principios ya citados: gestión, estabilidad y mayorías.

La gestión «aburre a mucha gente, pero todo el mundo gestiona su salud, sus ahorros sus querencias y prioridades». Se preguntó, «qué esperan las familias a las que les da un vuelco al corazón porque las fabricas donde trabajan sus hijos están en ERE porque no pueden pagar la luz, que alguien lo gestione», entre otros ejemplos. 

Propuso estabilidad frente a inestabilidad, que algunos prefieren, denunció, porque así «tienen más posibilidades de seguir en el Gobierno». Afirmó que «hay alternativa a la división y es posible alcanzar Gobierno que funcione» añadió que es posible gobernar tomando decisiones difíciles, aunque se arriesgue una carrera política, en lugar de «sestear con el dinero de los demás».

Sobre las mayorías, y sin citar expresamente a Vox, recordó que el PP ya fue «casa común» de millones de españoles, y subrayó que puede volver a serlo. Que «vuelvan los que nos votaban y lo dejaron, y los que votaron a otros y se han dado cuenta de que ni una más». Planteó un PP abierto a «los más conservadores, los más liberales, los más reformistas, los más centristas, y a los socialdemócratas y socialistas moderados, que votaron mucho tiempo al Partido Socialista, pero no al Partido Sanchista que lo ha modificado».

Entre aplausos, afirmó que el partido «tiene que aspirar a ensancharse a muchas gentes que nos están esperando. El PP tiene que volver a ser volver a ser el partido más grande que España y volver a tener más votos que ningún otro. Reivindico ese PP de las mayorías contundentes (...) con Rajoy y Aznar, el partido de la mayoría de los españoles».

Finalmente, rechazó las pulsiones populistas o el vender «falsas ilusiones». Reclamó un partido el legado europeísta y autonomista del PP, «cómo hubiese sido la gestión de la pandemia sin los presidentes autonómicos», se preguntó; y subrayó: «Nos gusta mucho que nos digan que somos un partido del régimen del 78. Sí señor, somos un partido constitucional, lo somos, porque aunque haya cosas que mejorar, han sido 40 años de éxito enorme». 

Feijoo estuvo acompañado del presidente de los populares valencianos, Carlos Mazón, que puso su gestión en Galicia como modelo para la Comunidad Valenciana y se mostró seguro de su futuro éxito electoral. El camino de Feijoo, dijo, está «planeado en Santiago, con arranque en Valencia y final en la Moncloa». Antes el acto, asistieron a la mascletá desde el Ayuntamiento de Valencia. 

En Murcia, donde fue recibido con coros de «presidente, presidente», acompañado del presidente regional, el popular Fernando López Miras, Feijoo proclamó que su objetivo es «superar la frivolidad política». Señaló que España «no puede permitirse una política en la que es más importante un tuit ingenioso que unos presupuestos». Puso como ejemplos de ese tipo de política que haya «un ministro del Gobierno declarando una huelga de juguetes mientras se dispara el precio de la luz», en referencia a Alberto Garzón, o el «reality show» que va a grabar Pedro Sánchez.

Frente a ese modelo, subrayó que él solo viene a «trabajar por mi país, sacar los presupuestos y aprobar leyes que mejoren la vida de los ciudadanos». Lamentó además el «deterioro de la imagen internacional de España», que a su juicio solo se puede combatir con una política doméstica «seria y rigurosa».

Lanzó mensajes a la línea de flotación de Vox, como cuando señaló que «las comunidades autónomas no son una amenaza a la unidad de España, son una oportunidad para coser la unidad de España.

No mencionó el pacto entre su partido y la formación de Santiago Abascal en Castilla y León, pero advirtió que no aceptará lecciones en ese campo porque «Los mismos que nos dan las lecciones de pactos son los que no nos dejan gobernar aunque ganemos con contundencia», en referencia al PSOE.

Contrapuso esa actitud, en un guiño a los votantes socialistas moderados, recordando que Felipe González tuvo la actitud contraria, y en 1996, aunque podría haber intentado llegar a un pacto con los nacionalistas, «dio un paso atrás y dejó que el presidente Aznar formase gobierno» porque los populares habían ganado las elecciones.

Aunque la alternará con su actividad en la Xunta, la gira de Alberto Núñez Feijoo continuará hasta el próximo día 20. Su vicepresidente primero, Alfonso Rueda, insistió ayer en que el Gobierno autonómico sigue trabajando «con total normalidad», como ya ocurrió en ocasiones anteriores cuando Feijoo se encontraba ausente, subrayó. Por su parte, el secretario general del PPdeG, Miguel Tellado, reiteró que quieren ser «respetuosos con los procedimientos del partido» cuando se le preguntó por la sucesión de Feijoo.