La crisis interna de la coalición coincide con el distanciamiento de sus socios parlamentarios

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID | LA VOZ

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Isabel Infantes | EUROPA PRESS

Rufián invita al presidente del Gobierno a pasar de «la moral» a «la acción»

24 mar 2022 . Actualizado a las 06:00 h.

La coalición se encuentra inmersa en su etapa más convulsa de toda la legislatura. Las tres sensibilidades en las que se puede dividir (el bloque socialista, liderado por Sánchez; el llamado búnker de Podemos; con Belarra llevando la voz cantante; y el verso suelto de Yolanda Díaz) arrojan señales de que sus relaciones están marcadas por la desconfianza. Una crisis interna a la que se suma una evidente pérdida de apoyos con sus socios parlamentarios que si todavía no ha estallado en la Congreso fue por el error del diputado del PP que se confundió de botón en la votación de la reforma laboral.

Sin embargo, sus aliados no dejan de reclamar atención y advierten al Gobierno de que sus votos son imprescindibles para derrotar a la oposición, recordándole al presidente de que su grupo solo tiene 120 escaños, y que con los 34 de Unidas Podemos suman 154.

La sesión de control volvió a ser un buen termómetro para testar la soledad que padece el Ejecutivo. ERC, uno de sus socios preferentes, coincidió ayer con el PP al denunciar que el Gobierno solo los convoca en busca de «la foto», y no para explorar medidas a aplicar para responder a la crisis social, lamentó ayer su portavoz, Gabriel Rufián, tras una reunión con las vicepresidentas Díaz y Ribera y el ministro Bolaños. El independentista había aconsejado previamente pasar de la «moral» a «la utilidad», denunciando que a la izquierda «no la entiende nadie». «¿No están hartos en la bancada de la izquierda de decir que viene la ultraderecha?», cuestionó, aprovechando para cargar contra Abascal, que «no ha trabajado en su vida», y «en cambio se pasea por manifestaciones de la clase trabajadora». Rufián alertó al Gobierno de una desconexión con la calle. Sánchez replicó acusando a su socio de «alimentar a la ultraderecha».