Dos escándalos sacuden a los hombres fuertes del Gabinete de Boris Johnson
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Son cuestionados por negocios familiares en Rusia y contratos en la sanidad
25 mar 2022 . Actualizado a las 09:06 h.«Si no existieran hijos, yernos, hermanos y cuñados, cuántos disgustos se ahorrarían los jefes de Gobierno». El ministro de Economía británico, Rishi Sunak, está descubriendo la veracidad de esta frase del político español Álvaro de Figueroa y Torres, mejor conocido como el conde de Romanones, pues los negocios que la familia de su esposa, Akshata Murthy, tiene en Rusia amenazan con perjudicar sus opciones para eventualmente suceder al primer ministro, Boris Johnson, al frente del Partido Conservador y del Ejecutivo.
El suegro de Sunak, Nayanara Murthy, es el propietario de Infosys, una firma de tecnología registrada en la India y valorada en más de 500 millones de euros, que posee unas oficinas en Moscú y se sospecha que tiene contratos con algunos de los bancos y empresas de ese país que han sido sancionados por Occidente, tras la invasión de Ucrania ordenada por el Kremlin. Por este asunto, el ministro fue consultado este jueves, durante una entrevista en la cadena Sky, en la que rechazó ofrecer detalles, alegando que su esposa no tiene un cargo público.
«¿Usted no está siguiendo los consejos que le da a otros?», le disparó la periodista, en clara alusión a las advertencias que las autoridades británicas vienen haciendo a los empresarios británicos de que cualquier intercambio comercial con Rusia podría implicarles algún castigo también a ellos. Sunak, visiblemente molesto, replicó: «Yo soy un funcionario electo y estoy aquí para hablarles sobre mis responsabilidades. Mi esposa no lo es».
Sin embargo, la periodista insistió y le pidió al ministro que aclarara si su familia estaba haciendo negocios o no con el régimen de Vladimir Putin, algo que negó. Al ser preguntado sobre las actividades de Infosys en Rusia, Sunak se limitó a decir: «No tengo ni idea, porque no tengo nada que ver con esa empresa».
El duro careo se produjo apenas minutos después de que el Gobierno británico anunciara medidas contra 65 personalidades y entidades rusas. Entre los particulares que no podrán visitar el Reino Unido y que verán sus activos en el país congelados figuran Polina Kovaleva, hijastra del ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov; mientras que entre las instituciones destacan el infame Grupo Wagner, una empresa acusada de contratar mercenarios.
Sunak, junto a la ministra de Asuntos Exteriores, Liz Truss, encabeza las quinielas para reemplazar a Johnson. La actuación del premier en la invasión rusa a Ucrania le ha hecho mejorar su imagen. Sin embargo, dos tercios de los británicos (64 %) aún consideran que el mandatario tory debe renunciar por el escándalo del Partygate, concluye la última encuesta de Savanta ComRes, publicada este miércoles.
Otro en el punto de mira
Pero el ministro de Economía no es el único que está en el punto de mira de la opinión pública. Este jueves, el diario londinense The Guardian reveló que el ministro de Nivelación Territorial, Michael Gove, intercedió en el 2020 a favor de una firma, vinculada a una política conservadora, para que obtuviera contratos públicos para suministrar a la sanidad pública mascarillas, guantes y demás material de protección durante la pandemia.
El periódico ha publicado unos correos electrónicos en los que la baronesa Michelle Mone utiliza el nombre de Gove, para solicitarle a otros funcionarios que agilicen los contratos a favor de la empresa Medpro por 230 millones de euros. Este caso está siendo investigado por la comisión de estándares del Parlamento.