El presidente francés celebra su primer y único mitin de la primera vuelta de esta campaña en Francia
03 abr 2022 . Actualizado a las 09:54 h.Emmanuel Macron celebró ayer su primer y único mitin previsto en la campaña de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Habían prometido un mitin con aires de espectáculo a la americana, y Macron hizo su entrada acompañado por las chispas de gigantescas bengalas, vídeos, música a tope y el vaivén de las banderas de Francia y Europa.
«¿Podéis escuchar el fervor?» preguntó el presidente y candidato al iniciar su discurso. Pero la realidad era más mitigada, el público ha envejecido en estos cinco años que han pasado desde que fue elegido presidente. «No somos ya exactamente los mismos que en el 2017. Ni vosotros… ni yo», dijo Macron, pero es que además de haber pasado cinco años, el público más joven ha perdido el entusiasmo por la novedad que representaba entonces un candidato de ruptura y con más nervio.
La media de edad de los asistentes era alta. Marie-Renée, 77 años, que había venido en autobús desde La Mayenne con otras cuarenta personas, con «todo pagado», comentaba satisfecha que ella es una macronista de la primera época. Alain, de 76 años, apreció sobre todo «la altura internacional de Macron». Desde las gradas, surgían aplausos y asentamientos de cabeza ante las propuestas de su candidato.
Todos estaban conformes con la propuesta de Macron de que «el verdadero poder adquisitivo es el que viene del trabajo». Era una respuesta velada a su principal contrincante en estas elecciones, Marine Le Pen, que se presenta como la candidata del poder adquisitivo. Macron ha prometido que si es reelegido, distribuirá una prima «que puede ir hasta los 6.000 euros sin impuestos». También se mostró protector frente a esos geriátricos que descuidan a sus residentes para reducir costes, y prometió que «la igualdad entre mujeres y hombres será la gran causa del nuevo quinquenio».
La campaña de Macron se ha visto afectada estos últimos días por el llamado asunto McKinsey. El nombre de la consultora que se ha convertido en el símbolo del recurso abusivo a este tipo de empresas por parte del Estado. Ayer, Macron recordó «a todos los que se indignan que también ellos los han utilizado».