Sánchez rechaza las críticas y afirma que regresa «muy satisfecho» de su viaje a Rabat

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID | LA VOZ

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Presidencia del Gobierno | EFE

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08 abr 2022 . Actualizado a las 18:56 h.

«Me voy muy satisfecho». Es el balance realizado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de su visita de ayer a Rabat para el encuentro con Mohamed VI, según trasladó en una conversación informal al grupo de periodistas que lo acompañaron en el avión oficial. El jefe del Ejecutivo trató de responder así a las críticas tras la declaración conjunta firmada por España y Marruecos, y que Sánchez celebró como un «hito» diplomático.

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En dicho documento se recoge «la plena normalización de la circulación de personas y mercancías», que «se restablecerá de manera ordenada». También la restauración «inmediata y gradual» de las conexiones marítimas de pasajeros entre ambos países. Madrid y Rabat también acordaron dar comienzo a los preparativos de la operación paso del Estrecho. Marruecos concede especial importancia al primer punto del documento, en el que España «reconoce la importancia de la cuestión del Sáhara Occidental» para el país vecino, y en la que se plasma por escrito el giro adoptado recientemente por la diplomacia española, mediante el que el Gobierno «considera la iniciativa de la autonomía marroquí como la base más seria, realista y creíble para resolver este diferendo» con este territorio. Precisamente esta cuestión, tanto en el fondo como en la forma en la que se dio a conocer, fue lo que motivó que Sánchez viajase a Rabat sin el respaldo de ningún grupo en todo el Parlamento, ni siquiera con el de los diputados de Unidas Podemos, sus socios de coalición en el Ejecutivo.

Según el presidente del Gobierno, este tema no afloró en la cena que mantuvo el jueves con Mohamed VI, en la que abordaron otras cuestiones, como la invasión de Putin en Ucrania. Desde La Moncloa trataron de poner en valor este convite, al tratarse de la primera comida tras el ayuno del Ramadán. Además del jefe del Ejecutivo, por parte de la delegación española se sentaron a la mesa el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y el embajador de España en Rabat, Ricardo Díez-Hochleitner.