Entrevista a Jorge Dezcallar: «Sánchez se puede engañar, pero Rabat nunca renunciará a Ceuta y Melilla»
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El exembajador español en Rabat, la Santa Sede y Estados Unidos, y primer director civil del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), considera que «mostrar debilidad con Marruecos es muy peligroso»
10 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Ha sido embajador en Marruecos, la Santa Sede y Estados Unidos y primer director civil del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Jorge Dezcallar (Palma de Mallorca, 1945) publica Abrazar el mundo, un libro en el que vuelca su experiencia como diplomático y experto en geopolítica internacional. Dezcallar analiza el cambio de posición del Gobierno sobre el Sáhara.
—¿Cómo valora el cambio de posición del Gobierno sobre el Sáhara, que ahora respalda el plan marroquí para convertir este territorio en una autonomía?
—De los tres adjetivos que el Gobierno ha empleado para justificarlo (realista, serio y creíble) me quedo con el primero. La fórmula de la autonomía es posibilista, porque estoy convencido de que nunca va a haber un referendo, Marruecos no lo aceptará, y las partes llevan 47 años sin ponerse de acuerdo. Insistir en el referendo no es realista y por eso Naciones Unidas ha ido evolucionando, ya no habla de referendo, sino de una solución aceptada por las partes. En eso hay que trabajar, que el Gobierno trabaje para convencer a los saharauis. Es posibilista porque está a medio camino entre la anexión y la independencia. Pero para estar bajo el paraguas de Naciones Unidas necesitaría ser aceptada por la otra parte. Es realista, pero nos coloca en el centro de la pugna regional por la hegemonía entre Marruecos y Argelia. Antes estábamos en una posición de neutralidad y ahora nos situamos con Marruecos, Argelia se enfada y de entrada nos sube el precio del gas.
—¿Qué gana España?
—No lo sé, porque el Gobierno no ha logrado explicarlo hasta ahora. El premio sería que Marruecos dejara de hacer cosas que no debería haber hecho, como asfixiar a Ceuta y Melilla, enviarnos 10.000 personas a Ceuta o hacer prospecciones en aguas disputadas frente a Canarias con una empresa israelí.
—¿Los acuerdos aduaneros para Ceuta y Melilla serían reconocer implícitamente su soberanía, como apunta el Gobierno?
—Marruecos no va a renunciar nunca a la reivindicación de la soberanía de Ceuta y Melilla, lo tengo clarísimo. Si el Gobierno, si Sánchez, se quiere engañar que lo haga, pero a mí no me engañan. Ceuta y Melilla van a ser una reivindicación permanente. Lo que puede hacer Marruecos es ponerla en sordina durante algún tiempo, ya lo ha hecho en el pasado.
—¿Va el Gobierno español a remolque de Marruecos e incluso de EE.UU., Francia y Alemania?
—Pero Francia y Alemania no tienen la responsabilidad de España en el Sáhara. No se puede comparar. España ha actuado en función de lo que el presidente del Gobierno ha entendido que son nuestros intereses y ha cedido a la presión de Marruecos. Desde que Trump hizo el regalo a Rabat de reconocer la soberanía marroquí del Sáhara a cambio de que estableciera relaciones diplomáticas con Israel, se ha envalentonado.
—¿Qué le han parecido las formas de comunicar el giro de la posición española?
—Manifiestamente mejorables, que nos enterásemos por un comunicado del palacio real marroquí de la carta del presidente del Gobierno no son formas. El artículo 69 de la Constitución es muy claro y dice que la política exterior la hace el Gobierno, no el presidente, esto no es una república presidencialista, sino una monarquía parlamentaria. La política exterior tiene que ser de Estado, consensuada y permanente, porque nuestros intereses no cambian cuando lo hace el inquilino de La Moncloa. No deberíamos haber dado este paso sin el apoyo de las fuerzas parlamentarias y de una parte del Gobierno. Abandonar la legalidad internacional a cambio de no se sabe qué y sin saber cómo contribuye a una solución del problema es un error. No tener el respaldo parlamentario debilita la posición del Gobierno ante Marruecos y el mundo. Mostrar debilidad con Marruecos es muy peligroso.
«Argelia no va a cortar el suministro de gas a España, pero subirá el precio y mirará a Italia»
«Argelia es muy importante para España, nos interesa mucho tener una buena relación, porque de allí vienen también pateras, inmigración ilegal, es un socio fundamental en la compra hidrocarburos y los intereses de empresas españolas allí son muy grandes», sostiene Dezcallar. El exembajador está convencido de que «Argel no va a cortar el suministro de gas a España, porque el gas y el petróleo son la sangre que corre por las venas de ese país, no puede permitírselo, es lo único que exporta, pero sí va a subir el precio y si tiene excedentes mirará a Italia y se los puede dar».
«El cambio de postura del Gobierno sobre el Sáhara nos coloca de parte de Marruecos en su enfrentamiento con Argelia y eso creo que es un error, no nos interesa inmiscuirnos en esa pelea entre esos dos países».
«Argelia utiliza el Sáhara contra Marruecos, lo que le interesa es acogotar a Marruecos contra el mar e impedir que se abra hacia el África subsahariana, tenerlo rodeado por Argelia y un país satélite suyo, que sería el Sáhara, Rabat no lo acepta y hace bien». Por otro lado, Dezcallar califica de impresentable «el régimen de partido único de la República Árabe Saharaui Democrática, perdido en la noche de los tiempos de Tinduf».