Yolanda Díaz, la política que siempre dice no de entrada y a la que Iglesias designó sucesora sin su consentimiento

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Isabel Infantes | EUROPAPRESS

Una biografía repasa la trayectoria de la vicepresidenta segunda, a la que se presenta como muy cauta hasta que toma decisiones

01 may 2022 . Actualizado a las 13:01 h.

Siempre dice no de entrada, Pablo Iglesias la designó como sucesora sin su consentimiento, es insegura, una negociadora incansable y en dos ocasiones la han acusado de traición. A través de más de cincuenta testimonios, entre ellos el de su padre, el histórico sindicalista Suso Díaz, amigos que la conocen bien y políticos que han trabajado codo con codo con ella, Manuel Sánchez y Alexis Romero han construido Yolanda Díaz. La dama roja. «Es un relato contrastado de su trayectoria, de sus aciertos y sus errores, sus fracasos y sus éxitos», asegura Sánchez a La Voz. «No es ninguna advenediza, tiene una experiencia política que viene de Galicia y le da un bagaje político para reconfigurar el espacio de la izquierda», señala Romero. «Tiene un perfil muy negociador, es capaz de sentarse y hablar con todos», añade. En lo personal, «de su madre le viene ser amable, empática, alguien de piel, que escucha». De su padre, «el llamado culo de hierro, no levantarse de la mesa de negociación hasta que haya acuerdo».

En el libro se destaca que Díaz siempre dice no de entrada a cualquier propuesta personal, aunque luego se lo piense mejor. No da ningún paso hasta que tiene las cosas muy claras. «Cuando le ofrecen responsabilidades políticas de primer orden, como irse a Madrid como diputada, ser ministra y luego vicepresidenta, dice que no, porque, según su entorno, es insegura por naturaleza», afirma Romero. «Ese no de entrada le permite ganar tiempo, dar pequeños pasos hacia un sí más firme y seguro, despejando incertidumbres», explica. «Gente de su entorno avisa de que si hay determinadas jugadas que no le gustan, puede dar un patada al caldero y no liderar el nuevo espacio de izquierdas», precisa. 

Limpiando los cristales

«Cuando la llamó Iglesias para que fuera ministra de Trabajo estaba limpiando los cristales de su casa de Ferrol, le dijo que no y no la intentó convencer porque la conoce, y le colgó el teléfono dejándola casi con la palabra en la boca», cuenta Sánchez. «Y cuando la designa vicepresidenta y posible candidata de una plataforma de izquierdas no se lo comunica y se entera por el vídeo que emite Iglesias por las redes sociales», añade. En los dos casos «hubo que frenar a Díaz para que no diera un no definitivo, porque su intención era salir públicamente diciendo que no quería ser ministra ni vicepresidenta». «Díaz era consciente de que Iglesias la quería designar como sucesora, pero ella siempre le había dicho que no», afirma Romero.