Londres quiere que Netflix siga las reglas de las cadenas de televisión tradicionales

Juan Francisco Alonso LONDRES / LA VOZ

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DADO RUVIC | REUTERS

El Gobierno británico planea regular los contenidos del vídeo bajo demanda

09 may 2022 . Actualizado a las 10:01 h.

El 2022 no está siendo un buen año para Netflix. Cuando aún no se ha recuperado del terremoto que supuso informar, a finales de abril, de la pérdida de 200.000 suscriptores en el primer trimestre del año, y que miles más podrían dejarla durante el resto del año, algo que hizo que sus acciones en bolsa cayeran un 35 %, ahora el gigante estadounidense de la televisión por internet tiene que hacer frente a los planes del Gobierno británico para regularlo. La Administración de Boris Johnson quiere acabar con el vacío legal que rodea a las plataformas de streaming, el cual les ha permitido operar a su libre albedrío durante estos años y para ello ha presentado al Parlamento una reforma a la Ley de Radiodifusión, en la cual le impone estas empresas unas normas y condiciones similares las que en la actualidad tienen que cumplir las televisiones tradicionales.

«El panorama de la radiodifusión está cambiando rápidamente. Tenemos nuevos actores como Netflix, Amazon Prime, Disney Plus y otros (…) Nuestro libro blanco (el cual contiene la reforma legal) quiere llevar al mundo analógico hacia el digital y también busca nivelar el terreno para que los servicios de radiodifusión pública y los streamers puedan competir en igualdad. Asimismo, queremos proteger a las audiencias», anunció la ministra de Cultura, Nadine Dorries, en una entrevista a la emisora LBC.

Lupa sobre los contenidos

Dorries, en su propuesta, incluyó disposiciones contra los contenidos «dañinos u ofensivos» que los servicios de vídeo por demanda difunden. Asimismo, desea que estas empresas cumplan con las normas respecto a precisión en la información, equidad e igualdad y de privacidad que actualmente pesan sobre los demás medios audiovisuales.

Pero en la reforma legal no solo establecen obligaciones, sino que también otorga a la Oficina de Control de Comunicaciones (Ofcom, por sus siglas en inglés) la potestad para abrir investigaciones a Netflix y a sus similares, en caso de detectar una irregularidad o recibir una denuncia de un espectador. Y en caso de que determine que hubo una infracción podrá imponer multas de 250.000 libras (293.000 euros) o hasta el 5 % de los ingresos de la sancionada.

A principios de año, Simon Stevens, directivo jefe del Servicio Nacional de Salud (NHS), criticó el programa The Goop Lab de Netflix, por «desinformar». En la serie, de seis episodios, la actriz estadounidense y ganadora de un Óscar Gwyneth Paltrow presenta métodos alternativos para combatir enfermedades físicas y mentales.

«Paltrow dice que el protector solar es malo y promueve la irrigación del colon y los enemas de café caseros, a pesar de que conllevan riesgos considerables para la salud», se quejó el especialista. El año pasado la casa real dejó entrever su disgusto con la cuarta temporada de The Crown y el Gobierno reaccionó pidiendo a Netflix que dejara claro que el programa no era un documental histórico, sino una obra de ficción.

La firma estadounidense ha replicado en ambos casos que su objetivo es entretener y no dar consejos médicos ni educar. En el futuro estas excusas podrían no ser suficientes.

La reforma también obligará a los gigantes globales del entretenimiento a dedicarle espacios a la producción de contenidos británica y que inviertan en ella.