La ausencia de Isabel II aviva los rumores de transición en el trono

juan francisco alonso LONDRES / E. LA VOZ

ACTUALIDAD

Alastrair Grant | REUTERS

Carlos de Inglaterra abrió las sesiones del Parlamento británico

11 may 2022 . Actualizado a las 08:50 h.

Con el llamado discurso de la reina el Parlamento británico inició formalmente sus actividades en una ceremonia que es una de las más importantes del calendario protocolario y que este martes fue distinta. Por primera vez en casi 59 años Isabel II no estuvo presente y también por primera vez en casi 200 años fue el heredero al trono, Carlos de Inglaterra, quien encabezó el acto. Una situación que parece indicar que el país está inmerso en un proceso de transición, por no decir en una especie de cuasi regencia, cuando la monarca celebra 70 años de reinado.

Los «problemas episódicos de movilidad» que, según el Palacio de Buckingham, padece la reina, de 96 años, no solo le impidieron cumplir con esta cita, sino que la forzaron a firmar un decreto para delegar, por motivos de salud, en el príncipe de Gales la tarea de leer el programa legislativo del Gobierno de Boris Johnson para los próximos meses. El decreto se sustentaba en la Ley de Regencia de 1937, lo que ha provocado no pocas especulaciones.

«Carlos está reemplazando a la reina, como ya lo ha hecho antes», dijo a The Guardian el historiador real Robert Lacey, quien descartó que esta situación pueda considerarse una regencia, porque «eso implica una renuncia a la autoridad». En similares términos se pronunció el también historiador Vernon Bogdanor, quien recordó que ni el heredero ni otro miembro de la familia real «puede tomar decisiones como la de nombrar al primer ministro o sugerirle a este cambios en determinadas políticas».

El hecho de que el príncipe de Gales no se sentara en el trono, sino en la silla que ocupaba su fallecido padre, Felipe de Edimburgo, es un detalle simbólico que indica que Isabel II sigue al frente, pese a sus problemas de salud. Desde finales del 2021 la soberana canceló numerosas actividades por agotamiento y este año, tras contagiarse con covid-19, su agenda se ha reducido aún más.

Lo que desveló el «discurso de la Reina» fue que son 38 las leyes o reformas de leyes que el Ejecutivo británico aspira sacar adelante en el período legislativo recién estrenado. Y como ha venido ocurriendo desde que Johnson llegó a Downing Street en el 2019 el brexit es una de las prioridades.

«El Gobierno seguirá aprovechando las oportunidades de la salida de la Unión Europea (UE) para apoyar el crecimiento económico. Se derogarán y reformarán los reglamentos sobre empresas. Un proyecto de ley permitirá modificar más fácilmente la ley heredada de la UE», se anuncia en el discurso leído por el príncipe Carlos, en el cual también se promete una nueva ley de derechos humanos distinta de la Convención Europea.

Por último, el Gobierno prometió más medidas para paliar la ola inflacionaria que azota el país, aunque ni en el discurso ni el debate parlamentario se precisaron cuáles, lo que llevó al líder laborista Keir Starmer a acusar al premier de «quedarse sin ideas».

Johnson ve en el protocolo del «brexit» para Irlanda un «serio riesgo» para la paz

Boris Johnson ha elevado el tono de sus amenazas en contra del protocolo del brexit para Irlanda del Norte. Cree que es un «serio riesgo» para la convivencia en el Úlster y aseguró además que «tomará todas las medidas necesarias para proteger la paz y la estabilidad» en el territorio. Unas palabras que dejan entrever que está dispuesto a derogar unilateralmente parte del tratado, sin importar que esto desate una guerra comercial con la UE.

«El Acuerdo de Viernes Santo está siendo socavado y las elecciones autonómicas [de la semana pasada, que ganó el Sinn Féin] han demostrado aún más que el protocolo no es sostenible en su forma actual», le dijo Johnson a su par irlandés, Micheal Martin, con quien habló sobre el asunto, según informó Downing Street.

Martin pidió a Johnson que desista de sus planes de anular parcialmente el acuerdo, que evitó el restablecimiento de una frontera física entre las dos Irlandas tras el brexit. Una petición que fue respaldada por los laboristas e incluso por tories como la ex primera ministra Theresa May.

En lo único que coincidieron los mandatarios es en la necesidad de que el Úlster cuente con un gobierno cuanto antes, lo que se antoja complicado por la negativa de los unionistas del DUP a pactar con los republicanos mientras no se modifique el protocolo.