Un estudio vincula el pinchazo posterior a la infección con una disminución de los síntomas persistentes
19 may 2022 . Actualizado a las 17:33 h.La vacunación tras la infección por el SARS-CoV-2 se asocia a una disminución de la probabilidad de padecer síntomas prolongados de covid-19, según un amplio estudio realizado en adultos del Reino Unido que publica la revista de la Asociación Médica Británica The BMJ.
Los investigadores destacan que aunque no se puede inferir la causalidad a partir de estas pruebas observacionales, sí se concluye que la vacunación «puede contribuir a reducir la carga sanitaria de los pacientes de covid de larga duración, al menos en los primeros meses tras el pinchazo». Se sabía que las vacunas contra el covid-19 eran eficaces para reducir el golpe de la infección —el ingreso hospitalario y la muerte—; ahora, esta investigación sugiere también que atenúan los síntomas de covid persistente.
La última encuesta realizada por la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido (ONS) revela que el 44 % de las personas que declaran tener covid prolongado han tenido síntomas durante al menos un año, y dos de cada tres aseguran que estos síntomas son lo suficientemente graves como para limitar sus actividades cotidianas. Por esta razón, un equipo de investigadores ingleses se propuso estudiar si había alguna relación entre la vacunación y los síntomas de covid prolongados en adultos que se habían infectado antes del pinchazo. Se basaron en los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) correspondientes a 28.356 adultos de entre 18 y 69 años —edad media de 46 años; 56 % de mujeres; 89 % de raza blanca— que recibieron al menos una dosis de la vacuna del covid-19 después de haber dado positivo.
Tras hacer un seguimiento durante un período de siete meses (de febrero a septiembre del 2021), se observó que 6.729 personas (el 24 % de los participantes) habían tenido algún síntoma de covid prolongado de cualquier gravedad al menos una vez durante todo ese tiempo.
La primera dosis de la vacuna se asoció con una disminución inicial del 13 % en las probabilidades de padecer covid de larga duración, pero no está claro si esta mejora se mantuvo durante las siguientes 12 semanas, hasta que se administró una segunda dosis de la vacuna. La administración de esta segunda se tradujo en una disminución adicional del 9 % en las probabilidades de tener covid persistente, y esta mejora se mantuvo al menos durante un seguimiento medio de nueve semanas.
Con estos resultados en la mano, los investigadores piden que se siga investigando la relación a largo plazo entre la vacunación y el covid de larga duración, que se realicen estudios «para comprender los mecanismos biológicos que subyacen a cualquier mejora de los síntomas tras el pinchazo, lo que podría contribuir al desarrollo de terapias para el covid persistente». Se preguntan, en un editorial, si las vacunas podrían ser un tratamiento potencial y reconocen que los beneficios son posibles en algunos individuos, no en todos. Advierten de que los mecanismos que sustentan los cambios en los síntomas tras la administración del suero aún no se comprenden del todo. Hasta que se encuentre una explicación clara, lo que queda claro es que la vacunación para reducir el riesgo de reinfección sigue siendo importante para las personas con covid persistente, y las evidencias hasta ahora sugieren que es probable que los beneficios superen cualquier daño.